Volar para conocer a alguien por primera vez

Una frase para ligar algo cursi pero que puede tener resultado. 25. En todas partes te oigo, en todas partes te miro, no estás en todas partes pero te llevo conmigo. Una frase que tienes que emplearla cuando ya tienes relación con esa persona. 26. Sé que no puedo volar, pero hay alguien que me hace sentir que lo puedo hacer y esa persona ... Por Elsie Méndez @Sabormexico. Yo creo que India es de esos países que se deben conocer como la comida mexicana, de poco a poco y por lo más ligero. Es como si alguien nunca antes hubiera comido picante y cocina tradicional mexicana y querer comerse unos tacos de cochinita con un montón de chile habanero o aventarse uno tacos de barbacoa, carnitas y chicharrón de puerco con mucha salsa el ... Por eso, es importante conocer de antemano los horarios de las atracciones que tienes un tu lista de qué visitar en Marrakech. Planea excursiones Si por un casual Marrakech se te quedase pequeño (¡ya te avisamos que es complicado, porque hay mucho por ver!), te sugerimos dos excursiones que puedes hacer en un día: una al mar y otra a la ... Consejos para volar por primera vez ... vale la pena prepararte para la sensación, que es un poco como estar en un coche cuando alguien acelera muy rápido, empujándote hacia el respaldo de tu asiento. ... Este blog usa cookies propias y de terceros para conocer tus habitos de navegación. Si continúas navegando entendemos que aceptas su uso. Para acabar la lista de preguntas para conocer a alguien, esta será de gran ayuda para comprender cuáles son sus preferencias en la vida y qué objetivos le gustaría alcanzar. Por ejemplo, si la contestación es “un viaje que fuese una vuelta por todo el mundo”, la persona te estará diciendo entre líneas que es una aventurera nata. A primera vista podríamos pensar que esta es una de las más habituales preguntas para conocer a alguien, pero esconde un detalle: solo pides “un único” hobby. Tu contraparte deberá pensar muy bien su respuesta para poder seleccionar la actividad que más aprecia entre todas a las que se dedica. Viajar a Europa por primera vez – Transporte. Una gran recomendación que te hago es que busques el vuelo más barato de México (o tu país de origen) a Europa, cualquiera que sea, no te cierres a la idea de comprar el vuelo específicamente a la ciudad en la que quieres empezar tu ruta.. Por ejemplo en mi caso quería iniciar en Londres pero el vuelo desde México hacia Londres redondo me ... Los mejores destinos si viajas en avión por primera vez. Viajar en avión por primera vez para hacer turismo es de por sí una gran experiencia. Y, como en todo, hay países que la hacen más amable y fácil que otros. A continuación te presentamos un top 5 de destinos para primerizos. Por si fuera poco, algunos de ellos son sedes de nuestras ... Cuando decidan los lugares que van a conocer, deben comprobar si hay actividades que les gustaría realizar juntos. Por ejemplo, si están interesados en practicar canotaje deben ir a Lunahuaná en Lima o al río Chili en Arequipa; si buscas hacer camping y gozar de las cataratas en pleno sol, debes ir a la selva central; ahora si tus motivaciones son las playas, te recomiendo el norte y el ... Es por eso que una vez más te recomendamos comprar tus entradas o contratar un tour por anticipado. Haz clic aquí para ver los tours disponibles para el Palacio de Versalles Esperamos que estos 21 consejos para viajar a París por primera vez te inspiren en tu visita y te ayuden a armar mejor tu viaje.

⏤ ⏤ ✎ .ೃ ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ Real Nini: Es argentina, Escribe canciones en "Coreañol" y Representa el K-Pop Latino ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ !↴

2020.09.07 19:39 Sukuh1029 ⏤ ⏤ ✎ .ೃ ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ Real Nini: Es argentina, Escribe canciones en "Coreañol" y Representa el K-Pop Latino ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ !↴

⏤ ⏤ ✎ .ೃ ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ Real Nini: Es argentina, Escribe canciones en
Post : 🥑 : ᴀʀɢᴇɴᴛɪɴᴀ 🥑 : 1O:43 ᴘᴍ 🥑 : 07 / O9 / 2020 ¡Hola gente! Bienvenidos a mi nueva publicación. ¿De qué se trata? Esta publicación trata sobre Nini Fernández, más conocida como Real Nini, es una cantautora argentina de K-Pop latino. Nini Fernández Lisazo, más conocida por su nombre artístico, Real Nini, tiene 27 años y la palabra que más la define es "Artista". No solo canta, sino que también baila, compone, produce y es pionera en el género que eligió: "Latin K-Pop".
Nació en Buenos Aires, pero desde los 2 años vivió en la ciudad de Cutral Có, ubicada en la provincia argentina de Neuquén. Fue allí, durante su infancia, que comenzó a bailar frente a los árboles e imaginar que eran un público masivo. Hoy Nini es un crisol de culturas: su madre es uruguaya, amante del candombe y las murgas del vecino país; Su padre, natural de Chivilcoy, es un enamorado del tango y el folclore. La música nunca faltaba en casa, siempre sonaba algo diferente y no podía evitar bailar cada vez que escuchaba una canción.
"Me influyó toda esa conjunción de géneros musicales tan distintos, y al mismo tiempo, desde niña me gustaba el Pop; por eso me costaba identificar por dónde iría mi camino", dice en un diálogo telefónico con LA NACION. Fue en esa búsqueda que comenzó a estudiar ballet a los 6 años. Su espíritu era tan inquieto que con el tiempo también tomó clases de Flamenco, Jazz y Comedia Musical. El baile ya formaba parte de su día a día, y cuando cumplió 15 años surgió su otra faceta: cantar. Una maestra la animó a conocer el potencial de su voz y ella se animó tímidamente a cantar "Luna tucumana" de Atahualpa Yupanqui. Poco después, ingresó al Coro Inicial Plaza Huincul, donde permaneció como soprano.
"Aprendí a conocer mi voz y descubrí cómo podía usarla. Entendí que el talento muchas veces se construye a base de esfuerzo, y no siempre se nace con el don", reflexiona al recordar sus primeros pasos en el mundo del arte.
A aquella adolescente también le atraían los instrumentos, y aunque una de sus hermanas eligió la batería, su pasión se definió en primer lugar por las cuerdas de la guitarra. Con el tiempo se fueron sumando la flauta traversa, el cajón peruano y el piano.
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Nini se volvió multifacética y mientras seguía acumulando conocimientos empezaba a convertirse en una verdadera "artista". Su vida siempre fue muy agitada y llena de contrastes. Por aquel entonces todavía estaba en la secundaria, y mientras la mayoría de las chicas de su edad se decidían por un bachiller comercial o humanístico, ella optó por la escuela industrial; así que a la mañana revocaba paredes y a la tarde se ponía sus zapatillas de ballet y posaba en "palomita".
Volar del nido : de vuelta en la gran ciudad
Después de recibirse de Maestro mayor de obras, -así como se oye- decidió viajar a Buenos Aires para estudiar la Licenciatura en Música en la Universidad de La Plata. La chica que dibujaba planos y cavaba zanjas colgó el guardapolvo y se puso los tacos con la intención de bailar y agarrar un micrófono.
Una vez más, sintió que podía combinar todas sus pasiones y apostó a tener un ingreso económico dando clases de baile: a estas alturas ya no sólo era bailarina de danza clásica, sino también de salsa y bachata.
"El estudio te da herramientas", ese es el lema de Nini. Siempre apostó a seguir formándose y hasta dio clases gratuitas para compartir sus conocimientos. Sin embargo, la vida del artista independiente tiene sus vaivenes, y el dinero no le alcanzaba, así que también se animó a llevar su arte a los subtes, trenes, y algunas reconocidas esquinas porteñas. A sus 19 años andaba de aquí para allá con su guitarra al hombro, cantando esos mismos temas que la enamoraron cuando era pequeña.
"Saber que la persona que se quedó a escucharme, lo hizo por pura elección tiene un significado muy valioso para mí", confiesa. Y agrega: "No hay nada que la obligue a quedarse, no hay una entrada comprada, y es gratificante que alguien se conmueva con tu voz y te ponga unos pesos en la gorra".
De día en la universidad, de tarde en el transporte público, y de noche el regreso a casa. Esa era su rutina, y al analizarlo a la distancia siente que no fue nada sencillo independizarse: "En esta profesión, como en muchas otras, mantener una economía estable no es fácil porque invertimos lo poco que tenemos en cumplir nuestros sueños, y a veces parece que todo estuviera en contra".
Fue justo cuando estaba en tercer año de la carrera que fue diagnosticada como paciente inmunodeprimida. Como si esto fuera poco, también en la misma época supo que era celíaca y tuvo que cambiar su régimen alimenticio por completo.
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La dieta libre de gluten no era la primera dificultad que le tocaba afrontar: desde los 11 años padece de "llagas crónicas", y llegó a tener hasta doce úlceras por semana en la boca y en la garganta, lo que le impedía comer por el dolor.
"Todavía no tengo un diagnóstico certero del porqué convivo con estas lesiones en mi día a día. Me hice muchos estudios y aún no saben si tiene que ver con una falla en mi sistema inmunológico o con otro aspecto", revela Nini.
Aunque su salud mejoró gracias al cambio en la alimentación, y se pudo reducir la aparición de aftas a cinco por semana, lo cierto es que las secuelas del dolor siguen presentes:"Fue un arduo proceso de análisis e internaciones, tuve que dejar mis estudios y volverme a Neuquén durante un tiempo para recuperarme".
Conmovida, recuerda lo difícil que fue hacer una pausa y dejar de hacer lo que ama: "No podía cantar por lo dolorosas que eran esas úlceras, una especie de cráteres que me impidieron seguir entonando melodías".
Sin límites , el ansiado primer disco
Nini confiesa que escribir canciones fue su gran terapia para afrontar cada obstáculo, y fue justamente así como nació su primer disco, Sin límites. Volvió a pensar en la pregunta que siempre le hacían y le costaba responder: "¿Vos qué música hacés?".
"Creé las canciones empezando por la letra, y después le agregué la música según como me iba surgiendo. Confié en que primero llegaría la canción y después identificaría el género que le correspondía", cuenta.

Gracias a su persistencia y la ayuda de algunos amigos, cuando recuperó fuerzas finalmente tuvo en sus manos su primer álbum independiente: ocho canciones y cuatro idiomas diferentes representaron el concepto de que en su música no existen barreras de ningún tipo.
Inglés, portugués, español y coreano fueron las lenguas presentes en el disco. También hubo un despliegue de géneros: desde el pop hasta un carnavalito norteño que compuso especialmente para representar el amor hacia su familia.
Para Nini la decisión estaba tomada, pero no siempre se encontró con personas que la apoyaran. "El camino del arte es muy juzgado, porque si estudiás contabilidad o arquitectura, te llevas una materia y todos te apoyan; pero si te decidís por el arte, te hacen sentir que es únicamente tu responsabilidad que te vaya mal", cuestiona.
"¿Por qué haces esto Nini? Esa es una pregunta que me hacen muchas veces, y la verdad yo siento que es como preguntarme por qué tomo mate", bromea, y no puede evitar reírse cuando se da cuenta de lo natural que es para ella elegir la música como parte fundamental de su existencia.
Contra todo prejuicio, persiguió su sueño, y descubrió que el amor por la cultura asiática seguía muy presente en su vida. Empezó escuchando referentes del K-Pop como Super Junior, Girls Generation, 2NE1, Wonder Girls, entre muchos otros, y eso la inspiró a repensar el pop coreano.
Componer en coreano: todo un desafío
En 2018 tuvo otra de sus ideas innovadoras: fusionar el tango con una canción de la reconocida banda surcoreanaBTS. Lo bautizó como "K-Pop en Caminito", y esta vez no prestó su voz, pero sí su faceta de productora y bailarina.
La banda sonora que acompañó los icónicos paisajes de La Boca fue "Airplane Pt.2", y ella se lookeó para la ocasión con un vestido rojo tanguero en la primera parte del videoclip, y en la segunda lució un estilo urbano, donde bailó al ritmo del pop.
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Contrario a lo que cualquiera podría sospechar, Nini no tiene ningún familiar asiático. Sí comparte con sus dos hermanas la pasión por la música coreana, y también por los animes, pero su amor por este estilo musical no tiene ningún componente genético.
"Estudio coreano hace cuatro años, y también incursioné en el japonés. Una vez que aprendí más el idioma me sentí mucho más segura para fusionarlo con el español", relata.
EXO, Blackpink, Mamamoo,Chung Ha, son algunos de las bandas surcoreanas que siempre están en la lista de influencias artísticas de Nini. Pero lo curioso es que una vez más fue más allá y decidió no sólo hacer "covers" de canciones, sino también crear las suyas, aportando su toque argentino a cada melodía.
Casi como un pulpo que despliega todos sus talentos a la vez, apostó por una "composición integral": escribió un nuevo single, lo musicalizó, y grabó un videoclip para el que también creó el guión y la coreografía de baile.
"Cumanhe" -que en español significa algo similar a las expresión "Basta", o "No va más"- fue su primera canción en "coreañol", y también su primer contenido representativo del "K-Pop latino".
A pesar del conocimiento avanzado que tiene del idioma coreano, no es sencillo combinarlo con el español, y Nini enfrenta este desafío cada vez que deja fluir su creatividad: "Puedo componer oraciones completas, pero no siempre las palabras van con la melodía, porque tiene que representar la idea general de la canción".
El K-Pop latino, una fusión de culturas
"El K-Pop latino ya existe, y se está expandiendo a nivel mundial, pero a veces pasa inadvertido y darle ese nombre sirve para identificarlo claramente como un género", sostiene.
Incluso revela que lo eligió como objeto de estudio en su tesis de grado, y en eso también fue pionera, porque la temática no había sido explorada hasta el momento en la casa de altos estudios y ni siquiera a nivel académico existe tanta profundización sobre este tipo de fusión de culturas musicales.
"El pop coreano se alió con la música latina y muchas bandas tienen el gesto de incluir palabras en español en sus canciones como un guiño para su público latinoamericano", señala.
Este nuevo "formato" de productos musicales, tal como cuenta Nini, combina varios géneros, y hasta el reggaetón está presente en la vestimenta y los escenarios urbanos de los videos musicales: "Es un fenómeno que involucra a mucha población joven y ya hay concursos internacionales de K-Pop, eventos latinoamericanos que son hits en diferentes países, y hasta radios de pop coreano".
Los logros de Nini en el mundo del K-Pop
Hace ya más de ocho años que lleva como bandera su deseo de difundir el pop coreano fusionado con los ritmos latinos, y en ese tiempo pudo recoger varios frutos de su cosecha artística.
En febrero de 2018 interpretó el himno nacional japonés durante el mundial de boxeo femenino, transmitido en vivo por TyC Sports. Luego, principios de 2019 llegó otra gratificante experiencia: fue la representante argentina en la semifinal del concurso "Stage K" en la Ciudad de México, patrocinado por la cadena de televisión coreana JTBC.
En septiembre del año pasado formó parte del equipo de trabajo de la película coreana New Year Blues, protagonizada por Yoo Yeon Seok y Lee Yoon Hee. En una de las escenas más destacadas del film, grabada en el puerto de Buenos Aires, los actores bailaron al ritmo del "2x4", y fue Nini quien ofició como instructora coreográfica de tango junto a la directora, Hong Jiyoung.
El 2020 tuvo como principal traspié la pandemia de coronavirus, que la limitó a producir contenidos desde su casa, pero antes de la cuarentena obligatoria participó de Todo puede pasar (elnueve), el programa conducido por Nicolás Occhiato, donde se coronó como una de las finalistas, y actualmente sigue a la espera del final del concurso cuando sea posible retomarlo.
Durante el confinamiento las redes sociales tuvieron un rol clave para Nini, ya que también formó parte del primer festival mundial online "Unidxs por la música", producido por Billboard Argentina.
"Es un evento muy importante con llegada internacional, y que la Argentina haya generado un festival solidario fue un grandioso. Luciano Pereyra y Marcela Morelo fueron algunos de los grandes artistas que también participaron, y poder conectarme con ellos en un mismo espacio era impensado para mí", confiesa emocionada.
Real Nini, un nombre artístico con simbolismo
En febrero último lanzó su nuevo single, "Es mi vida", que también cuenta con un videoclip. El mensaje detrás de esta canción es una metáfora de los obstáculos que atravesó en su carrera artística, y una forma de expresar que sólo ella sabe cuánto le costó dar cada pequeño gran paso.
Así surgió su alterego, "Real Nini", un nuevo nombre artístico que deja atrás a Nini Fernández, como solía llamarse antes. La conexión con la cultura asiática fue notoria una vez más cuando descubrió que ese adjetivo en inglés que tanto le gusta, "real", también lo utiliza otro cantante de K-Pop a quien admira: se trata de Park Chanyeol, integrante de EXO, y conocido en sus redes como Real PCY.
Además siente que existe una vocación de servicio en su interior, y por eso mantiene en su lista de aspiraciones un gran sueño al que ella llamó "K-Project School": "Es un proyecto de escuela. Sería una de las primeras empresas productoras de K-Pop en Argentina porque aunque existen algunas que traen bailarines y cantantes del exterior, yo tengo ganas de ayudar a los artistas de nuestro país".
Su intención es generar exponentes nacionales del K-pop latino, y utilizar su experiencia como productora musical para brindar herramientas. Justamente las posibilidades que desea ofrecer son aquellas que no existían cuando ella se lanzó al mundo artístico.
Los primeros pasos hacia la concreción de este sueño fueron algunas charlas informativas que pudo brindar en Ushuaia, y los encuentros virtuales organizados en colaboración con el Centro Cultural Coreano: "Me gusta la idea de que sea una escuela itinerante, no con una sede fija solamente, sino que se puedan repartir conocimientos en distintos lugares del país".
La historia de Real Nini es la de una mujer valiente, que eligió un género relativamente desconocido para muchos, y lo estudió hasta el punto de convertirse en una experta. Incluso hoy es fuente de consulta recurrente y una gran exponente del género por su calidez a la hora de explicar de qué se trata y la pasión que transmite cuando cuenta el porqué de su amor hacia la cultura asiática.
Nunca conoció Corea del Sur y es un gran pendiente en su vida. Su mayor anhelo era viajar a finales de este año para el estreno de la película New Year Blues, de la que participó en el equipo de producción, pero la pandemia puso todo en pausa y la incertidumbre acerca de cuándo podrá pisar suelo coreano reina en sus días.
"Lento, pero seguro", repite cuando piensa en los logros que ya tiene en su haber. Firme en sus convicciones, resiliente ante las dificultades y las miradas de incomprensión, Nini deja en claro que cuando se trata del K-Pop, ella es como su primer disco: No tiene límites.
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2019.08.02 15:01 LaTabernaDeRol [Recuento de Campaña] El Error de Odín - Parte 3/??

Misión 3 Fucking nigromant pipol

Luego de la venganza exitosa pero dolorosa contra el Tío, el grupo siguió ciertas pistas brindadas por Micro y Ogni, y todo quedó en que tenían que ir a la Biblioteca Real para conseguir más información importante sobre la nobleza de Grenmar. El rogue los iba a ayudar a que entraran al castillo.
La búsqueda en la biblioteca les lleva una banda. Todos los libros tienen nombres raros y parecen estar relacionados a rituales y nigromancia. Hermoso. Están por resignarse a volver cuando, de la nada, se abre una puerta trampa debajo de ellos y caen los 4 al vacío. Está oscuro pero todos ven en la oscuridad excepto Dreki, y se escuchan ruidos guturales más adelante y hay un denso olor a carne podrida. ¡Dungeons! Pelean contra unas figuras humanoides carroñeras que no tengo idea cómo se llaman y avanzan, no teniendo idea de qué carajo hacen ahí.
En la primera sala encuentran cuadros pintados, parece que abajo faltan las placas de metal que explican lo que son. Las escenas presentan perturbadores rituales, todas las figuras encapuchadas usan distintas herramientas: Un brazalete, un ojo de cristal, una llave y un orbe. Hay, además, dagas y viales en los que claramente hubo sangre. Encuentran una sola nota que dice:
Nacido de la oscuridad
En el manto negro de la noche
Para envolver a su presa debajo
Entregar a la luz
Para eliminar a tu enemigo
Golpéalos mientras duermen
Y cuando todo se gana y se pierde
El botín de guerra es tuyo para mantener
Más que resolver acertijos, parece que cayeron en una especie de salas de rituales abajo del castillo, y no les queda otra que ir avanzando por entre los pasillos y las habitaciones, cada vez más hacia abajo. A medida van recorriendo todo parece cada vez más perturbador. En una de esas, la última pintura que encuentran es de Nidhog, una figura serpentina que muerde las raíces del Yggdrasil. Y en la misma sala encuentran el último fragmento del canto o ritual:
Grandes naciones construidas a partir de los huesos de los muertos
Con barro y paja, sangre y sudor
Tu valor cuando tus enemigos
El vacío de poder subsiguiente
Un líder derrocado muere
Su cuerpo alimenta el fuego de poder
La party se encuentra con un demonio de huesos en una habitación encadenado al piso… Que siguen de largo. Encuentran en un pasillo sin salida una especie de orbe con colores azules y lo guardan. Más adelante Guthrar se lo revolea al horror cósmico y desaparece el bicho. De ojete.
En lo que parece ser el final del corredor, encontramos una habitación. Toda rota, hay un par de cuerpos putrefactos en la esquina. Beltari se da cuenta que hay unos ojitos que los miran asustados desde abajo… ¡Un flump! El chaboncito se presenta como Nimhold y les dice que es un guerrero en su mundo, que lo mandaron a rescatar a los suyos que están siendo esclavizados, pero cayó en manos enemigas. Se sacrifica para matar al demonio de huesos.
Renald encuentra una puerta atrás de la cama y salen a lo que parece ser una caverna, al fondo ven unas escaleras de caracol que suben, pero para llegar hay que cruzar un pequeño surco de agua. Desde unas estalactitas caen unos bichos que parecen mezcla entre pulpo y murciélago y uno atrapa la cabeza de Beltari. Entre Dreki y Renald se lo intentan sacar a flechazos y estocazos… Obvio que no sirve. Termina sacándoselo Beltari con fuego, ya que ella es resistente. Suben la escalera, sucios, hechos poronga y se encuentran en un laberinto de setos en el jardín trasero del castillo. Los está esperando Ogni, pero parece asustado, apurado.
Les dice que los mandó ahí a propósito para que encontraran información importante sobre la historia de Grenmar, pero no sabía que iban a caer en una trampa. Les avisa además que no le queda mucho tiempo. Lo que les puede decir, a grandes rasgos, es que los nobles a cargo de estos rituales están metidos entre la gente importante del castillo y que los reyes no les duran más de unos meses porque suelen morir de forma misteriosa, pero él no sabe quienes son todos. “Rituales incompletos” es lo último que menciona antes de convertirse en piedra.
Salen del laberinto porque Renald se sube a los hombros de Guthrar y los va guiando, mientras abajo Dreki va rompiendo los arbustos para pasar. Todos ortivas, sucios y hechos pija, ignoran a los guardias que los quieren frenar y a los aristócratas que parecen estar celebrando una fiesta en el jardín del castillo. Vuelven a lo de Micro para descansar y ordenar ideas. Lo ven a Piedra y recuerdan el pequeño detalle: ¡¿Qué carajo pasó con él?! Por intermedio de Beltari, le exigen explicaciones y ahí se enteran de su historia.
El enano era un buen comerciante del Desierto, un tipo bastante exitoso. Una vez un comprador le pidió que consiguiera una cimitarra pero Piedra se enteró que pertenecía a un grupo de djins y que era poderosa. No solo la robó, sino que nunca se la entregó al cliente. Pero los djins le tiraron una maldición, diciéndole que lo iban a buscar por toda la eternidad para que pagara su deuda.
Beltari se levanta indignada y no emite ni una palabra. Es la más dolida del grupo, el resto medita en silencio.
Al otro día deciden ir hacia uno de los otros tres templos que nunca fueron, el de Hermond, el templo de la suerte, para ver si ahí consiguen alguna guía de algo. Se encuentran dos entradas: Una puerta roja y una verde. Eligen la verde y cuando cruzan el umbral para entrar, ven que al lado la puerta roja llevaba a un pozo, para que te caigas y te hagas mierda. Hermoso. Adentro hay mucha gente jugando a lo que parecen ser juegos de azar y apuestas, como un casino. Los intercepta el clérigo líder del templo, se hace llamar Trust y es un enano. Cuando le cuentan lo que necesitan, los invita a una sala más privada y les cuenta que puede ayudarlos: Esa noche en el castillo iba haber una fiesta porque había una coronación. Como los 4 se quedan sin entender, Trust les explica que el rey Rafnar Aricson había muerto la noche anterior en extrañas circunstancias y había un nuevo líder. En la fiesta iba a estar una de las personas más importantes del reino, que Trust cree, está metida detrás de la nigromancia: Tona. Les dice que intenten sacarle información. Sin muchas vueltas Beltari le pregunta para qué les está diciendo eso de la fiesta y Trust responde que él podía guiarlos a una entrada secreta donde sospecha que tienen guardado el Ojo de Odín CHAN CHAN CHAN... pero quería algo a cambio que está curiosamente en la fiesta, una hermosa araña de vino para su colección. La party le responde, sin confiar mucho, que la van a conseguir lo que quiere y se van. Renald tiene la idea de que Micro les consiga ropa de los guardias del castillo así se hacen pasar por ellos, mientras él intenta sacarle información a la mina.
Mientras vuelven para prepararse, Dreki les avisa que está listo para buscar a su animal compañero, así que el dragonborn se desvía hacia el bosque en compañía de Micro. El warlock lo deja a la vera de una zona super extraña y flashera donde el ranger cree que se duerme… Se encuentra cara a cara con Fenrir y la deidad le dice que puede pedirle a la manada de lobos del territorio un compañero.
Cuando vuelve a la casa, tiene un cachorro de lobo en manos, y encuentra a sus compañeros preparándose. El plan es el siguiente: Los 3 van a estar dando vueltas como guardias por la fiesta mientras Renald intenta ubicar a Tona.
Los 4 se suben a un carruaje, Fast Billy les deja la tarjeta cuando los deja frente al castillo. Hay banda de gente cheta por todos lados, re fancy vestidos. El propio Renald nunca estuvo tan bien vestido como esa noche. Él va por la entrada principal mientras los otros tres se van a la parte de atrás del castillo. Ahí se encuentran un grupo de guardias golpeando a un bufón, los frenan e intimidan a dos, pero uno se queda y lo re cagan a palos. Mientras Dreki lo ata, Guthrar cura al bufón y Beltari le pregunta qué pasó. El tipo, hecho mierda, les cuenta que en realidad no es bufón, secuestran a gente de los barrios pobres y los obligan a trabajar de eso hasta que de a poco van desapareciendo. Le dicen que se vaya y le ofrecen la tarjeta de Fast Billy para que vuelva seguro, puede esconderse con Micro. Al final los tres se cuelan por la cocina con ayuda de las habilidades persuasivas de Beltari. Se reencuentran adentro y le cuentan lo sucedido al semielfo. Renald les dice que vio a Tona y que ante una señal (Gritar ¡Salud!) el rogue les va a avisar si necesita algo cuando esté con la mina. Los otros tres se quedan en los laterales del salón, sacándole el lugar a otros guardias. Ahí ven quién está sentado en el trono: Una chica de no más de 15 años, pequeña, a la cual la corona se le cae a los costados de la cabeza porque le queda grande. Y ahí todos ven a Tona, desfilando como la verdadera reina entre la gente con un vestido que cambia de color (a Beltari le estallan los ojos en llamas). Acompañándola como guardaespaldas hay un semiorco con una imponente armadura negra y Guthrar reconoce el símbolo de Gruumsh, un ojo rodeado de fuego negro y rojo. Cuando termina de presentar sus respetos ante la nueva reina, Tona es interceptada por Renald, que la saca a bailar. En ese momento la party se divide porque se pierden de vista. Mientras Beltari se escabulle por una de las puertas laterales del pasillo, porque averiguó dónde tienen a la araña de vino, a Dreki se le para al lado un bufón… que no deja de hacerle burla. El dragonborn poco a poco va perdiendo la paciencia. Guthrar con la mirada está intentando reubicar al tipo con el símbolo de Gruumsh entre la gente, pero lo interrumpe de la nada un enano imponente: pelirrojo, lleno de anillos. Se hace llamar Igor y le ofrece trabajo como gladiador en el Coliseo. Intenta hacerse el que no habla bien el común, pero el enano es insoportablemente tricky e insistente. A todo esto, Renald solo pudo tener una conversación banal con la mujer, pero una cosa sacó de todo: Van a celebrar una nueva fiesta mañana, en su casa privada y él está invitado. Como no encuentra a los demás, se roba un trago de por ahí y se lo zampa de una. Cuando el rogue intenta buscar al paladín se da cuenta que se siente mareado y no puede mover las manos... Empieza a paniquear y pide por un curandero. Se lo cruza a Olvir que se lo lleva aparte, suspirando resignado. Guthrar consigue sacarse al dueño del Coliseo de encima cuando ve volar LITERAL por el salón un bufón hasta la otra punta. Va hasta donde la gente aplaude y ahí lo encuentra a Dreki, echando rayitos por la nariz. Beltari los encuentra: Les dice que tiene en una canasta lo que Trust les había pedido. Tuvo que ayudarla Panchito, que en cuanto tocó a la araña, se quedó dormido. Les falta Renald… hasta que se lo cruzan y se van apurados. Sin pensarlo un minuto, van hasta el templo de Hermond. Algo incrédulo, Trust les agradece que hayan conseguido lo que les pidió y les dice que mañana les va a abrir el pasaje secreto para que recuperen el Ojo de Odín. Al otro día, acompañados por Piedra que quiere redimirse ante los ojos del grupo, parten una vez más a encontrarse con Trust. Un pasaje secreto se abre ante la party, y sin dudar, entran.
¡Dungeon! ¡Muerte inminente yay!
Ven ante ellos una sala vacía salvo una forja y un fuego fatuo a lo lejos que no deja de maldecirlos. Piedra les explica que necesita materiales para poder armar el molde de la forja, así que avanzan a la segunda sala. Hay un solo espejo en el que hay reflejado un viejo. Parece el guardián del dungeon, un tipo demente que les dice que no son bienvenidos, está vestido con harapos y los mira maliciosamente. Hagan lo que hagan no pueden atraparlo, solo se quedan mirando como va sacando cosas de un cofre. Así que continúan. En la próxima sala, hay dos hileras con tres espejos cada una. Unos frente a otros, la party se ubica adelante de cada cada espejo pero no pasa nada, hasta que de repente, Beltari entiende que se van abriendo nuevas secciones del calabozo... El fucking dungeon está repleto de espejos y es un laberinto INTERMINABLE.
Encuentran una sala con cosas de ritual, una con un sarcófago y los restos de un bicho que no parece natural (de ahí Beltari saca el brazalete de Loth cuando Renald saca las trampas), una sala con un espejo que si te paras delante te cae una bola de fuego.. Cosas así. Mientras recorren pasillos interminables, van recolectando los tapices de las pinturas en la pared y placas de metal para reubicarlas en los lugares que faltan. Parecen pinturas parecidas al primer dungeon, salvo que en una, donde el ritual parece terminado, está el Ojo de Odín siendo ofrecido a un ser terrible. Se encuentran al hermano del primer Flump, que era cocinero, y les advierte de lo que habrá más adelante: Hay un antipaladín y una fiesta horrible y perversa se está celebrando. Con lo que recuperan, pueden volver a la primera sala y Piedra con la forja consigue armar una daga ceremonial. En cuanto el molde tiene el peso, se abre ante ellos la última sala...
Es oscura, iluminada por unas antorchas de caras deformadas que de la boca les sale fuego violeta. En las paredes hay unas figuras con capas negras, cantando al unísono un extraño himno, mientras Tona y el semiorco discuten cerca de un altar en el piso. El altar está rodeado de cuerpos masacrados, muchos vestidos de bufones o sirvientes… Atrás de él, flotando en la nada está lo que parece ser el cráneo de un beholder enorme, y yendo hacia él, el Ojo de Odín sostenido por rayos.
FIGHT FIGHT FIGHT.
En cuanto entran, el antipaladín enfila hacia ellos. Renald se esconde entre las sombras, Beltari escoltada por Piedra lucha contra lo que parecen unos undeads, mientras manda a Panchito a escoltar al semielfo, Guthrar avanza para chocar contra el tipo de armadura negra, Dreki atrás de él apunta con una flecha al Ojo de Odín. Cuando cruzan golpes, Tona lanza un hechizo y la tierra tiembla debajo de ellos, se desprende parte del suelo a la izquierda y derecha (los tipos con capuchas gritan mientras caen al vacío) y los dos quedan peleando en medio de un puente, el dragonborn atrás de ellos. Con un milagroso 20, el rogue que había estado escondido, logra sujetarse del borde. Piedra lucha contra unas arañas que aparecen detrás de Beltari, ella liquida al último undead. Guthrar saca el cuerno de Heimdall y lo hace sonar, frente a él, el puente parece de arcoiris… Pero Tona está en lo último de acercar el Ojo de Odín al cráneo gigantezco rodeado de rayos, el ranger suelta la flecha y le pega DIRECTO a la gema, que se resquebraja y parte, Tona invoca dos gárgolas… Aparece Renald de la nada para tirarle estocazo a la mina mientras Panchito intenta agarrar el Ojo de Odín, pero la electricidad lo hace desaparecer, igual la concentración de la mina se pierde y la gema empieza a caer. Con un hechizo, Tona deja ciego al semielfo y una de las gárgolas lo empuja al vacío…
Atrás, Piedra cae herido por una de las arañas, Beltari logra matar a la segunda. Dreki tiene que darse vuelta y ayudarla porque los están rodeando. Guthrar, con un último golpe, decapita al antipaladín y su cabeza se pierde al costado del puente. Con un último eldritch blast, Beltari liquida a Tona y las gárgolas y arañas desaparecen. El semiorco corre hacia el borde y encuentra agarrado al Reni del pueblo con el Ojo de Odín en la otra mano. Todo sería fiesta y fantasía si Piedra no estuviera muerto.
Vuelven lento y hechos pija sobre sus pasos. Es una victoria amarga. Salen por el mismo pasadizo que llegaron y ahí se apuran: Capaz Micro sabe cómo ayudar a Piedra. Los recibe y lo primero que notan es que está super nervioso… Porque Titania, nada más y nada menos que la Reina de las Hadas, está esperando a la party. Sucios y desgreñados, los hace pasar ante la deidad. Es una mujer hermosísima de la cual no se entiende muy bien su figura porque es luces danzantes, sentada sobre un trono de plantas y flores. Cuando habla, suenan como campanillas, sonidos del bosque, todo en un canto muy extraño que Micro les traduce. Algo irreverentes y cansados, le preguntan qué quiere. Titania necesita el poder del Ojo de Odín para salvar a su hija malherida (al parecer Yog-Sothoth está en guerra con las hadas) no necesita llevárselo, se los pide amablemente porque es en el momento y a cambio ella puede arreglar la gema rota. Beltari habla por Piedra, pero el hada les dice que nada puede hacer por él… quizás el nigromante que está afuera de la ciudad, el clérigo de Hella pueda. Tras dudar siglos que para Micro son una tortura, le prestan el Ojo de Odín y ven cómo Titania saca de su bolsillo una flor, entre sus pétalos se ve una pequeña hada de luz parpadeante. Dice una palabras, el Ojo de Odín se ilumina y se arregla mientras el hada recupera vitalidad. La Reina está complacida y, en un momento de inusitada amabilidad, les regala un arco increíble.
En cuanto se va la Reina, sin pensarlo, salen corriendo a buscar al friking nigromante. Ni Dreki ni Guthrar están seguros de eso, finalmente Piedra murió como guerrero… pero siguen adelante. Encuentran, fuera de Grenmar, una casa que no habían visto antes. Beltari golpea la puerta, la escoltan los otros tres, Guthrar lleva el cuerpo de Piedra en brazos. Los atiende un viejo decrépito, burlón y malicioso. Les dice que si quieren revivir a alguien, tienen que dar otra vida a cambio. La primera persona en la que piensan es el guardia cara de chota que quería matar al bufón… Van al castillo a buscarlo pero se los cruza una mujer que antes no habían visto: Renald tiene un INSTANT CRUSH cuando conoce a Irsa, clériga del templo de Sif. Les dice que llegó una carta de Harvard y que tiene noticias que compartirles: Hay otro Ojo de Odín al otro lado de la Cordillera. Atrapan al tipo, se lo llevan al nigromante y el chabón se les caga de risa en la cara mientras revive a un Piedra zombie. Guthrar lo mata y Renald lo envuelve con su capa. Antes de que puedan hacerle algo al forro cara de ojete del nigromante, desaparece él junto con toda su vivienda. Vuelven a la casa de Micro y entierran a Piedra en el jardín de adelante. El barrilito con provisiones los guarda Renald, junto con el Ojo de Odín. La carta solo trae terribles noticias: Reinn les dice que no vuelvan al pueblo, y por un hechizo de Micro saben que está destruído… Salvo una única persona que parece estar con vida.
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2018.07.24 04:47 UchihaSkywalker Sasuke Shinten. Capítulo I

Sasuke Shinten. Capítulo I
Nuevamente, todos los créditos de la traducción del Japonés al Inglés a Organic Dinosaur. Este es el capítulo I de la novela (PARTES 1-5). El prólogo está en otros post dividido en dos partes.
Traducción original del japones al inglés para: https://twitter.com/OrganicDinosaur
Link del capítulo en inglés: https://www.reddit.com/Naruto/comments/911cnq/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/Naruto/comments/91oxq4/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/comments/93meo3
https://www.reddit.com/comments/9ajf6b
https://www.reddit.com/comments/9coikb

Novela Sasuke: Prólogo (Parte 1)Prólogo (Parte 2) → Capítulo I

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CAPÍTULO I
PARTE 1 (pág 38-48)
-¡¡KONOHAMARUSENSEIIIIIIII!! ¡¡¡Mejórate pronto 'ttebasaaaa!!
Boruto abre enérgicamente la puerta de la habitación del hospital. Su voz alegre y vigorosa se puede escuchar en todo el hospital. Por supuesto, Boruto irrumpe en la puerta primero. Él tiene buenas intenciones, pero se ha quedado completamente con las manos vacías. Sarada entra a continuación:
- ¡Boruto! ¡Estás siendo ruidoso y molesto! ¡Como esta es una habitación de hospital, debes estar tranquilo!
Ella está sosteniendo un ramo de sakura en su pecho. ¡Por último Mitsuki entra tranquilamente a la habitación.
Solo ha pasado un día desde que Konohamaru fue hospitalizado, pero ya se ha aburrido de él. Está feliz de ver a sus amados estudiantes, y la alegría de su visita se extiende inadvertidamente a través de su rostro. Él comienza a preguntarles sobre su misión. Intenta hablar con ellos de una manera compuesta como su shishou, para preservar su dignidad. Boruto responde que no había uno. Así que es por eso que decidieron hacer fila desde temprano por la mañana.
-Qué quieres decir con 'Hacer fila’? ¿Para qué?
-¡Para esto!
Mitsuki está sosteniendo una bolsa de papel en sus manos de donde saca un paquete cuadrado. El nombre de la tienda está escrito en el papel de regalo. Es algo de una confitería japonesa que ha sido muy popular últimamente. Es famoso por hacer estas exclusivas fresas daifuku. ¡Solo hacen 400 de ellos por día! El rumor es que si no te metes en línea incluso antes de que abra la tienda, no podrás comprar ninguno.
Sarada confirma deliciosamente que todos se pusieron en línea temprano para estos daifuku de fresa. Mientras ella habla, coloca las ramas de sakura en un jarrón de flores. Boruto toma la caja de Mitsuki. ¡Parece que no puede esperar más! Él arranca el papel de envolver y abre la tapa. Los daifuku de fresa están envueltos en papel japonés y cuidadosamente alineados en filas.
Konohamaru concluye que podrían haberse metido en la fila por sí mismos. Aunque su corazón está animado por su intención, parece un poco decepcionado.
Mitsuki quiere preparar un poco de té y le pregunta dónde puede obtener un suministro de agua caliente. Konohamaru interviene y dice que quiere hacerlo. Con la ayuda de Mitsuki, Konohamaru saca las muletas de su cama. Como ha estado postrado en cama, se ha sentido un poco inquieto y deprimido. No ha podido hacer mucho, entonces sale entusiasmado de la habitación.
Mientras tanto, Boruto toma algunas sillas que están cerca de la habitación del hospital y las organiza en círculo. Todos se sientan. Sarada está sorprendida y preocupada de que haya ninjas que puedan herir y hospitalizar gravemente a alguien como Konohamaru-sensei. Mitsuki asiente con total acuerdo con ella. Pero al menos ninguno de los otros pasajeros resultó herido, por lo que deberían estar contentos por eso.
Sarada enciende la TV. El intervalo de transmisión se está emitiendo actualmente un programa de noticias. Es solo un poco antes del mediodía. Hay una joven rubia en la pantalla; están apuntando el micrófono hacia ella, parece ser una especie de entrevista.
-¿Quién es ella?
Sarada inclina la cabeza hacia un lado.
-Ese es Himeno Lilly. Sarada, ¿tú no sabes nada de ella?
Dice Boruto con los ojos muy abiertos.
-Bueno, eso es porque no veo mucha televisión. Entonces, ¿quién es esa niña? ¿Una estrella de televisión?
-Ella es una idol. Ella es popular hoy en día, por lo que aparece en la televisión bastante, ya sabes.
Mientras Boruto conversa, toma tranquilamente el daifuku de fresa. Comienza a abrir el papel de envolver y Sarada y Mitsuki lo siguen, extendiendo sus manos para obtener uno. Sarada arranca el papel de envolver, y luego mira distraídamente la pantalla del televisor.
Lilly todavía está en la pantalla. Tiene unos bellos rasgos faciales, está usando un mini vestido con volantes y cintas cosidas en él y también un par de botas blancas, tiene el pelo rubio largo hasta los hombros que está diseñado en ondas sueltas. Su edad parece ser a mediados de la adolescencia, pero manera de hablar y su comportamiento parece ser inocente, como si fuera una niña más joven.
-Ella es una ídolo, eh .... No estoy nada interesada, pero en cuanto a esta chica ... ¿Me pregunto qué tipo de canciones canta?
Mientras pensaba las cosas distraídamente, Sarada comió un bocado del daifuku de fresa. Ella inmediatamente saltó como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
- ¿¡Qué es esto!? ¡¡Es delicioso!!
-Tienes razón.
Mitsuki estaba de acuerdo con Sarada.
-Mmm! Es delicioso, pero me gusta la dulce sopa de frijoles rojos con mochi que mi madre me prepara aún más, ya sabes.
Incluso mientras decía algo tan imprudente, Boruto ya estaba extendiendo su mano para tomar su segundo daifuku de fresa.
-Wow, Este daifuku es tan ... increíblemente ... increíblemente ... increíble
Era tan delicioso que no tenía palabras para su vocabulario. Sarada estaba completamente envuelta en felicidad mientras masticaba y terminaba de comer la primera.
Piensan en esperar hasta que Konohamaru-sensei regrese antes de tener una segunda, pero esa reconsideración duró solo dos segundos. Entonces, cada uno de ellos, alegremente, busca otro. La música comienza a transmitirse desde el televisor. Parece que Lilly anunció su última canción.
La pantalla muestra el título de la canción: "Machuumaro Heart" [1], y Sarada comienza a sentir un leve dolor de cabeza. Luces de colores brillan sobre Lilly ... Ella se mueve de su cintura y gira alrededor.
-¡¡Qué diablos es esto!!
Los gritos de Sarada también resuenan en todo el ala del hospital. Boruto responde con fastidio:
-Sarada, estás siendo molesta’ttebasa. Esta es una habitación de hospital, ¿no deberías estar en silencio?
Nota:
[1] OD dice que ese título de la canción fue lo mejor que lo pudo traducir, en Japones era algo así: まちゅまろハート
PARTE 2
Sarada le pregunta a Boruto si al menos entiende algo de las letras en las canciones de Lilly. Ella sigue cantando cosas como "infierno y angeles" y "Pegajosos, malvaviscos pegajosos". Él tampoco sabe el significado detrás de esto, ¿verdad? Boruto responde que a él no le importan particularmente las letras de las canciones.
Toma otro bocado del daifuku de fresa y llena boca con él. Parece que ha mantenido su apetito incluso después de escuchar la canción. A Sarada tampoco parece importarle demasiado la letra, pero de alguna manera, no puede evitar sentirse perturbada por estas letras enigmáticas. Sarada, en tono de reproche, echa otro vistazo al televisor. La vista de la cámara muestra a Lilly cantando un segmento que dice "Machuumaro mofumofu mofufufufu" [2]. La idol continúa cantando con entusiasmo su canción.
Sarada, no pudiendo soportar escuchar más, cierra el puño y da un golple al contro remoto, apagando el televisor. Mitsuki luego comienza a tararear para sí mismo: "Mofumofu mofufufufu". Los chicos no parecen entender el tema en absoluto. Pero, de todos modos, todavía hay más daifuku de fresa, y son bastante deliciosos. Siguen comiéndoselos mientras conversan ociosamente.
Konohamaru luego regresa con muletas en un brazo y con una bandeja hábilmente equilibrada en el otro. Se ríe un poco y nota que parecían haber comido ya. Él pasa el té a cada uno de ellos. Boruto comienza a preguntarle a Konohamaru sobre el incidente mientras toma su té. ¿Quienes fueron las personas que atacaron a la raisha? ¿Cuál fue el sentido de las explosiones? ¿Y con qué tantos perpetradores? Konohamaru dice que aún no tienen información sobre por qué. Esos tipos vestidos de púrpura no dejaron muchas pistas atrás. Pero parece que tienen un número excesivo de agujeros en sus oídos.
-¿Agujeros? Quieres decir agujeros de pearcings, ¿verdad?
Mitsuki dudosamente preguntó de nuevo.
-Sí. Los cadáveres fueron sometidos a una autopsia por el equipo de tratamiento médico. Dijeron que todos, desde los lóbulos de sus orejas hasta el cartílago, parecían haber tenido unos cinco agujeros perforados abiertos
-¿No es eso un signo para denotar la unidad de su grupo? Similar a nuestro hitai-ate ...
Konohamaru dice que no puede estar seguro de eso. Pero por sus impresiones al luchar contra ellos, fueron que su fuerza de batalla no parece ser una amenaza... Además del líder, parecen ser de nivel Chuunin. Pero seguían siendo problemáticos a su manera. Sarada concluye correctamente que el punto era que los enemigos estaban completamente dispuestos a arriesgar sus vidas. Konohamaru asiente sombríamente con la cabeza en acuerdo. Si los enemigos fueran arrestados, podrían extraer información de ellos. Sin embargo, los enemigos eligieron morir en su lugar. Entonces, es algo increíblemente difícil de hacer si tu objetivo es capturarlos vivos. Es aún más difícil hacer eso, en lugar de simplemente matarlos.
A Boruto le preocupa la explosión destructiva de la raisha: ¿estaban tratando especialmente de usar bombas o ninjutsu? Bueno, si su objetivo era apuntar indiscriminadamente contra los aldeanos podrían tener contramedidas también. Eso potencialmente causaría mucho daño. Podrían estar apuntando a una zona o estación civil atestada. Podrían haber causado la explosión destructiva a plena luz del día. Pero por ahora, Konohamaru no conoce la situación actual con mucho detalle. Los cuatro se quedan callados en el hospital después de enterarse.
-De todos modos, ¿no deberíamos comer un poco de daifuku de fresa?"
-Konomahu habló brillantemente para sacudirse la atmósfera sombría.
Levantó la tapa de la caja de daifuku de fresa, pero su contenido estaba completamente vacío.
- ¿¡Eh!?
Sorprendido, Konohamaru miró el contenido de la caja repetidamente por cuatro veces. No importaba cuántas veces mirara, no había nada dentro.
-S-ustedes ... ¿Qué pasó con el daifuku de fresa?
Mientras su agitación se extendía en su voz, miró hacia las tres personas.
-Solo comí dos.
Mitsuki afirmó esto sin un momento de retraso.
-Yo solo comí tres.
-Solo comí cuatro de ellos’dattebasa
-Ahora todo ha sido explicado, ¿verdad? ¡Porque solo había nueve'kore!
Konohamaru estaba furioso, mirándolos con dagas en los ojos. Sarada trató de calmarlo mientras decía "Está bien, está bien ..." Se sentía culpable, pero en realidad eran tan sabrosas que no se arrepiente.
-Bueno, porque podemos ir y comprarlos de nuevo
-No... Si tienes ese tipo de tiempo libre, úsalo para entrenar ...
Aunque lo dijo con firmeza, los hombros de Konohamaru estaban completamente caídos. Con una sonrisa amarga, Mitsuki intentó mediar cambiando el tema de la conversación.
-Sensei, ¿qué tan pronto será dado de alta?
Konohamaru inadvertidamente y con tristeza, echa un vistazo al yeso que protege su tobillo derecho. Él dice que la lesión en sí misma no es para nada mala. Sin embargo, la bomba parecía haber causado una leve parálisis, parece como si hubiera acutado un veneno contra él. Hasta que terminen de contrarrestar eso, se requiere hospitalización. Tomará aproximadamente tres semanas. Sarada le pregunta en un tono preocupado:
- ¿Tres semanas?
Boruto pregunta qué pasará con la misión de su equipo. Konohamaru mira hacia la puerta con una sonrisa. Él les dice que habrá un sustituto que se responsabilizará de ellos mientras tanto. Mitsuki parece un poco curioso.
-Un sustituto, ¿eh?
No te preocupes Esta persona es excepcionalmente fuerte. Bueno, eso es decirlo de una manera humilde, supongo. Es tremendamente fuerte.
- ¿Hablas en serio? ¡Eso es exactamente lo que quería!
Boruto agarra sus dos manos fuertemente por la emoción. Sarada, molesta por la forma tan pomposa en que Konohamaru está actuando, pregunta:
-Entonces, ¿quién es esta persona? ¿Quién dijiste que es el sustituto?
-Soy yo.
Se escuchó el tono bajo de una voz genial. Solo al escuchar ese tono de voz, los tres instantáneamente adivinaron quién era esa persona. Volvieron la cabeza hacia la entrada. Sasuke estaba parado allí con su rostro habitual e inexpresivo.
- ¡No es cierto! [3]
- ¿¡Papá será nuestro sensei!?
Sarada reaccionó con mucha alegría. Ella se sorprendió mucho, pero luego recuperó la compostura. Ella continuó después de aclarar su garganta, tosiendo:
- Entonces papá será nuestro sensei.
Ella se corrigió a sí misma, hablando con una postura serena.
-Ah. Eso es porque me quedaré en la aldea por un tiempo.
- ¿¡En serio!? ¡Bien!
Con una rebosante sonrisa, Boruto levantó los brazos sobre su cabeza. Sus ojos se iluminaron y estaban brillando. No pudo contener su completa felicidad y una sonrisa estalló en su rostro. Justo al lado de él, Mitsuki también tenía una sonrisa en su rostro por estar lleno de emoción.
Notas:
[2] OD no da traducción de esto, si recuerdan, es algo que no supo bien qué era.
[3] Para los que no sepan, la expresión “No way!” es como de sorpesa. Es como cuando uno dice “No mmes!” o “No inventes” algo así jajajaja.
PARTE 3 (pags 49-58)
-¡Sasuke-occhan nos va a enseñar ninjutsu!
Boruto no puede contener su emoción. El lugar de entrenamiento designado se encuentra en un bosque que se extiende fuera de la aldea. Su forma de andar cambia inconscientemente a una alegre y radiante, mientras avanza hacia el punto de encuentro. El objetivo de Boruto es convertirse en un ninja como Sasuke que apoyará al Hokage. Y para Boruto, Sasuke es la encarnación de su sueño en sí mismo.
Boruto no puede evitar estar de muy buen humor debido a esta oportunidad. Ya había entrenado con Sasuke: aunque fue un corto período de tiempo, había aprendido muchas cosas. Pudo comenzar a reflexionar sobre su relación con su padre y ese tiempo que pasó entrenando con Sasuke fue como un tesoro para Boruto. Desde ese momento, ha asumido muchas más misiones y ha madurado, así que esta vez, ¡definitivamente demostrará sus poderes a Sasuke-occhan! Está ansioso y lleno de entusiasmo por su primer día de entrenamiento.
-Entonces, ¿un kunai puede emitir este tipo de poder?
-Por supuesto que papá es increíble ... Shannaro
Boruto, Mitsuki y Sarada se murmuran el uno al otro. En la superficie del acantilado alejado, ven humo saliendo de él. En un solo ataque, ¿¡un kunai puede hacer eso!? Cómo es eso posible…
Por supuesto, Sasuke no arrojó el kunai de una manera ordinaria. Había enganchado el kunai con la punta de su dedo y amoldado chakra en él. En un instante, pareció que se había emitido electricidad. No entendieron el mecanismo muy bien, pero en el siguiente momento, el kunai salió volando con una fuerza violenta. Finalmente, la superficie del acantilado distante fue destruida.
Sasuke permaneció tranquilo y sereno, y bajó su brazo. Luego se da vuelta para enfrentar a los tres. Él dice que probablemente todavía es demasiado pronto para que lo hagan.
-Eh, ¿por qué molestarse en mostrarnos?
Los tres están de acuerdo en una protesta silenciosa. Sasuke toma una bolsa de cuero de forma despreocupada y saca dos dados pequeños. Extiende su mano al resto de ellos.
-Este es el primer reto. Con ninjutsu, deben hacer que los ojos de estos dados muestren números idénticos. Sin embargo, no pueden tocar los dados con las manos.
Los tres intercambian miradas, pensando que necesitarán algún tipo de milagro para hacerlo*.*
- ¿Sin tocarlos?
Sasuke les dice que tienen permitido probar el método que quieran. Sasuke arroja los dados al aire uno tras otro. Saca un shuriken del bolsillo de su pecho y lo arroja ágilmente. El shuriken gira en el aire. Cuando los dos dados caen, el shuriken los roza en ángulo de a uno a la vez. Los dados volteados caen sobre un arbusto y el shuriken se curva como un boomerang en su mano.
Los tres van y se ponen en cuclillas y confirman que los dos dados muestran el número seis. Con los ojos muy abiertos Boruto murmura que es una hazaña increíble. Mitsuki también examina de cerca los dados. Sarada los mira a los dos, dándoles una mirada de orgullo. Boruto, aún entendiendo cómo lo hizo, piensa que Sasuke-occhan es increíble. Y así, el Equipo 7 se embarca en un entrenamiento simple: que coincida con los lados de los dados. Los colocan sobre troncos de árboles y piedras.
-Para empezar, cada uno debe considerar su propio fuerte y cuál sería el mejor para manipular los dados pequeños.
-Yo usaré shurikens, por supuesto.
Sarada ha decidido y primero intenta tirar los dados en el tocón. Ella lanza un shuriken ligero. La presión del viento por sí sola agita los dados un poco, pero no lo suficiente como para derribarlos o girarlos. Su objetivo es voltear los dados, así que lo intenta otra vez, apuntando más cerca. Y entonces el shuriken golpea los dados, rompiéndolos.
Sarada se percata de que los dados están hechos de cubos de azúcar y almíbar, por lo que son extremadamente ligeros. Tendrán que manipularlos con cuidado y no ser demasiado fuerte o demasiado suave para que los lados coincidan correctamente. Una ligera o suave brisa debería moverlos.
Mitsuki elige usar fuuton y genera una brisa. Parece estar funcionando bien, pero ha lanzado números diferentes y luego los ha volado.
- ¡Mi fuerte es el Rasengan’dattebasa!
Boruto comienza tratando de hacer un pequeño Rasengan en la palma de su mano. En un abrir y cerrar de ojos, la presión del viento comienza a soplar sobre los dados. Los cubitos de azúcar no se desmoronan ni salen volando. Con ese grado de poder, puede manipular ambos dados al mismo tiempo y lanzarlos sin golpearlos directamente, así que puede intentar hacer coincidir las caras de los dados durante un período de tiempo más largo sin romperlos. Parecía relativamente simple, pero requería un control de chakra fino y delicado. Él tampoco tiene éxito.
- ¡Ahh, los rompí de nuevo!
- ¡Maldición, lo tengo que conseguir’dattebasa!
Los tres están gritando mientras intentan poner tanto esfuerzo en su entrenamiento. Sasuke está de pie en un lugar más alejado, vigilándolos atentamente.
[4] Entonces a Sasuke le vino a la mente algo: sus recuerdos de cuando él todavía era un genin. Bajo la guía de Kakashi, él se la había pasado entrenando todo el tiempo de cada día con Naruto y Sakura.
El tiempo que pasó junto al Equipo 7 fue bastante corto y la razón por la que tenía para convertirse en un shinobi era diferente a la de los demás. A pesar de ese corto período de tiempo, esos recuerdos todavía estaban grabados profundamente dentro de Sasuke. No era propio de él reflexionar sobre su pasado con nostalgia como esa; Sasuke sonrió irónicamente cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Al mismo tiempo, se dió cuenta de que la sociedad había cambiado junto con la era en que vivía. La era en la que la demanda normal era solamente ser un shinobi fuerte había terminado. Había llegado el fin de aquellos tiempos turbulentos, donde mucha sangre fue derramada en vano durante muchas batallas.
Algunas cosas fueron necesarias para preservar la paz. El mundo ya no se basaba en la fuerza militar, sino en un equilibrio de naciones extranjeras con sociedades estables. Lo que era necesario en la era actual no era solo la fuerza típica, sino más bien, eran necesarios shinobis que pudieran sobrellevar y adaptarse rápidamente al entorno y a todas las situaciones que los rodeaban.
Gracias al trabajo de Naruto, Konoha había cambiado. La era de conflictos había terminado y el comercio exterior estaba floreciendo. Parecía que cada país compartía sus avances y desarrollos. El País del Fuego se había modernizado notablemente y las vidas de los aldeanos no estaban en peligro; No han tenido nada por qué preocuparse en su vida cotidiana. Konoha fue glorificada en paz. Los aldeanos habían olvidado como era estar en una era de guerra.
Por el bien de la paz de la aldea, hubo un solo hombre que cargó en sus manos el peso de tener que lidiar con su propia familia. Cosas como esas habían sido olvidadas a través del tiempo, sin embargo, Sasuke llegó a pensar que eso estaba bien. Él recordaba a su hermano mayor y eso era suficiente.
Aquellos que nacieron en la era moderna y en la nueva generación no tenían necesidad de pasar por tal tristeza. Además, cuando miraba a Sarada, Mitsuki y a Boruto, sentía que podía entender los sentimientos de su hermano mayor, que se había sacrificado por el bien del pueblo.
Estaba mirando la perspectiva de los niños de la nueva generación mientras usaban las enseñanzas de Konoha para madurar. Estas eran cosas que su hermano mayor había querido proteger. Cada vez que sentía que esos sentimientos eran heredados por la aldea, Sasuke sentía que toda presión se liberaba de su corazón. Parecía que no haber hecho más que largas batallas no había sido en vano. Entrenamiento. El resultado de eso sería por proteger a la aldea y al país. Tal vez eso es lo más importante que había por hacer. [5]
Boruto saca a Sasuke de su ensimismamiento para pedirle que le enseñe el truco para dominar el desafío. Sasuke mira en dirección de la voz de Boruto. Él ve esos familiares ojos azules, mirándolo con admiración, sin ningún cuidado o preocupación en absoluto. Sasuke le pregunta a Boruto qué sucede. Boruto dice que probaron Rasengan, shuriken y varias otras formas, pero nada parece funcionar correctamente. Boruto le pide a Sasuke que les enseñe cómo lo hizo con el shuriken de antes.
Sasuke saca un shuriken para mostrarle, pero de repente no tiene palabras. Mientras inhala, parece que no puede describir la sensación, al menos no conscientemente. Parece difícil para Sasuke tratar de expresárselo a Boruto. Él responde torpemente, diciendo:
-Sostenlo así y lánzalo.
- ¡No entiendo eso'ttebasa!
Boruto patea con frustración. Mitsuki comienza a hacer preguntas más tangibles: ¿Cómo ajusta Sasuke el chakra? ¿Por el chasquido de la muñeca? ¿O con la yema del dedo? Sasuke mira la palma de su mano y piensa por un momento. El truco fue probablemente algo así, pero le es difícil expresarlo con palabras, él sólo lo sabe. ¿Cómo podría explicar cómo ajustarlo? Los tres esperan atentamente su respuesta.
-Establece tu objetivo y tíralo… así.
Incluso si Sasuke lo dice de esa manera, no puede comunicarlo correctamente en absoluto. Los tres juntos suspiran cuando escuchan su consejo. Sasuke hace una sonrisa irónica ante su situación.
-No me parece adecuado como sensei.
Como líder y maestro del equipo 7, Kakashi era bastante hábil con las palabras. Él era diferente a Sasuke, que generalmente se las arreglaba bien sin tener que decir mucho al respecto, pero Kakashi siempre tenía las palabras adecuadas sin no importar de qué se tratara. Era fácil de entender cuando se comunicaba con quien él entrenaba.
“Si me comparo con Kakashi, siento como si todavía tuviera un largo camino por recorrer cuando se trata de ser un shishou”. Sasuke se ridiculizó a sí mismo con sus pensamientos más íntimos.
*Notas:
[4] Aquí comienza una traducción completa y literal de la novela.
[5] Aquí termina la traducción literal de esa parte de la novela.

PARTE 4 (págs. 59-65)
A pesar de entrenar hasta la puesta del sol, Boruto fue incapaz de acomodar la cara de los dados. Aunque había logrado vencer a un formidable enemigo, Momoshiki, con su Rasengan, se sintió humillado por algo como esto: ser incapaz de hacer rodar los terrones de azúcar a su gusto. Incluso desde que regresó a casa, su mente solo pensaba en el entrenamiento de los cubos de azúcar.
Mientras se metía en la bañera, recordó el entrenamiento matinal, e intentó usar ambas manos. Gotas de agua cayeron, la superficie del agua se rompió con la palma de sus manos. Incluso con tan pequeñas gotas de agua, al colisionar con la superficie producirían una onda. Entonces, para no destruir los terrones de azúcar, no podía golpearlos con chakra. ¿Era eso imposible?
-¡No puedo ser tan débil mentalmente 'ttebasa!
Boruto negó con la cabeza; Se regañaba a sí mismo por desanimarse.
-Esta no será una situación en la que siga fallando. Eso es porque ¡soy la alumno de Sasuke-occhan!
Al recuperar el control de sus pensamientos, tendió ambas manos mojadas frente a sus ojos.
-Entonces para evitar destruir los terrones de azúcar, tengo que ser cuidadoso.
Trató de hacen un entrenamiento en su mente, pero impensadamente, amasó su chakra. La superficie del agua en la bañera comenzó a dar vueltas y vueltas en un remolino.
- ¿Boruto? No está bien amasar chakra en un lugar como este. El baño terminará completamente destruido.
Su madre, Hinata, asomó la cabeza para advertirle. Como Hinata era usuaria de Byakugan, pudo ver el flujo de chakra.
- ¡Por favor, no echéis un vistazo a la bañera ttebasa! ¡Mamá, por favor deja de usar el Byakugan en la casa también!
- Hehe. Fue porque noté la presencia de chakra. No fue intencionalmente, ¿está bien?
Una vez terminado su baño, vio que Himawari estaba viendo un programa musical por televisón. Quien cantaba y bailaba era Himeno Lilly. Estaba disfrutando de las coloridas luces.
Comiendo malvaviscos ♪ Tan pegajoso, pegajoso ♪
Los ojos de Himawari estaban completamente atentos a la TV. Junto[YJ1] a la voz de Lilly, tarareaba la melodía para sí misma.
- Himawari, ¿te gusta Himeno Lilly?
A la pregunta de Boruto, Himawari respondió gustosa:
- ¡Sí! Porque Lilly-chan es linda, y es buena cantando y bailando.
¿Es eso así?
Boruto volvió su mirada a la pantalla del televisor. Ahora había un primer plano de la cara de Lilly. Lo que le impactó no fue si ella era linda o no, pero él pensó que ella tenía un bonito color de ojos. Tenía unos ojos morados que eran brillantes y claros: se parecían por completo al color en el borde de un arco iris.
Ir, Ir, Ir, al Infierno y ángeles ♪
Ir, ir, ir a la luna violeta ♪
Fue entonces cuando estuvo de acuerdo con lo que Sarada había dicho al respecto de las canciones de Himeno Lilly: Las letras de sus canciones eran bastante extrañas.
Continuaron entrenando con los dados también al día siguiente.
- ¡Argh!
Sarada grita amargamente debido a su frustración y su grito resuena en todo el bosque. Los shuriken están pegados en el tocón al lado de los dados, cuyas caras muestran un tres y un cuatro.
Ella le dice a Boruto que lo hará bien pronto, pero él responde que él tomará el liderazgo. Él ve que Sarada parece abatida por su progreso y trata de actuar como un sabelotodo. Boruto lo intenta, pero de inmediato grita de forma desanimada. Los golpeó con fuerza con el flujo de aire de su chakra y ha dividido sus dados por la mitad. Mitsuki responde un poco, diciendo con una sonrisa que el que está más cerca de completar el desafío es él y usa el fuuton. Sasuke llama a los tres, que todavía están haciendo prueba y error repetidamente.
- Agregaré algo al menú en el entrenamiento de hoy
- Ehh. ¿Cómo?
- El arma de Lorentz [6]
Los tres se preguntan a qué se refiere. Inclinan sus cabezas y dan un vistazo detrás de Sasuke. Pueden ver el daño que se hizo en el acantilado que golpeó ayer con su kunai. Un lado parece haber sido destruido, debido a la avalancha que él había causado.
- Esta técnica empleará Raiton
Los tres asienten. Sasuke saca un kunai. Es el mismo que usó ayer: un kunai con un color ligeramente rojizo.
- Oye papá, ¿por qué ese kunai es un poco rojo?
- Es un kunai de cobre, conduce bien la electricidad
Sasuke se preparó para usar el kunai.
- Cuando los ataques emplean Raiton normal, causa daño al golpear al enemigo con un fuerte voltaje. Por ejemplo, Boruto, tu Shiden es así. Pero en la técnica que estoy a punto de mostrarles, el principio es diferente. Cuando una corriente eléctrica fuerte fluye, el kunai se disparará utilizando el campo magnético que se ha producido a su alrededor. Recientemente, el Equipo Científico de Arma Ninja descubrió este principio; provisionalmente lo han llamado Inducción Electromagnética.
Al escuchar a Sasuke nombrar al Equipo Científico de Armamento Ninja, Boruto giró descaradamente su rostro.
Sosteniendo el kunai, Sasuke se volvió hacia la superficie de una roca distante. Sin otra opción que depender de su único brazo, extendió su brazo con el kunai colgando del dedo medio de su palma abierta.
- Párate frente al objetivo y dispara en paralelo con las dos cargas eléctricas.
En la palma de Sasuke había dos líneas de cargas eléctricas, que emitían un sonido particular. Al emitir una corriente eléctrica, la técnica usaba Raiton como base.
- Y luego, para atravesar el espacio entre las dos corrientes eléctricas, arroja el kunai de cobre a través de ellas.
Sasuke arrojó ligeramente el kunai emitiendo un sonido. Luego, en el momento en que los lados izquierdo y derecho del kunai tocaban las dos corrientes eléctricas alineadas de forma paralela...
¡BOOM!
El kunai había acelerado con una fuerza tremenda: los árboles en el bosque habían sido cortados y la superficie de la roca estaba completamente destruida.
La aceleración incluso superó la velocidad del sonido. Ese poder estaba en una liga completamente diferente, lo había lanzado solamente con su mano desnuda. El Hokage, ¿podría lanzar un kunai que exceda esta velocidad? [7]
Los tres se quedaron boquiabiertos cuando Sasuke se giró.
- Para empezar, este ataque tiene su base en Raiton: utiliza un método donde lo dividirás en dos cuando intentes emitirlo. Se puede usar las manos derecha e izquierda para liberar cada una de las corrientes eléctricas.
Solo Sarada y Mitsuki responden enfáticamente con un "¡Sí!". Boruto, sin embargo, parece deprimido. Echa un vistazo a las nubes de polvo que se han formado en la superficie de la roca. Sasuke nota la actitud que ha tomado Boruto. Luego saca tres kunai de cobre del bolsillo de su pecho.
- Debido a que es fácil que el kunai de cobre se oxide, deben pulirse regularmente con vinagre. Su poder se degradará si se oxida. [8]
Mitsuki cree que es bastante interesante. Él dice que a un kunai normal hecho de hierro, hay que calentarlo con llama para evitar que se oxide: tendrá una capa con una película de óxido negro alrededor. Un kunai hecho de cobre es lo contrario, ya que tienes que pulirlo con vinagre para evitar la oxidación.
Sasuke se impresiona con el conocimiento de Mitsuki. Él dice que Konohamaru-sensei le enseñó esto. Sarada dice que ella también lo sabía. Boruto no se une a la conversación, se encuentra aburrido y se dedica a observar a las aves volar.
- ¿Qué pasa, Boruto?
Sasuke le pregunta a Boruto, quien está tratando de no recibir el kunai.
- Nada. Estaré allá por un poco más de tiempo practicando con los dados’ttebasa.
Boruto lo dijo de una manera algo distante, mientras se apresuraba a regresar al bosque.
**NOTAS:
[6] Bueno, primero les diré lo que dice OD sobre esto.
“A partir de ahora, me referiré a él como la 'Pistola de Lorentz', porque el kanji es absurdamente largo de escribir si se lee normalmente o si lo guardo como un nombre de jutsu. Significa literalmente 'Lanzamiento de Inducción Electromagnética', que es igualmente molesto escribir... jaja ~ También para los amantes de la física, pueden refrescarse en este tema, [La Fuerza de Lorentz].”
Después de esta florida anotación por parte de OD, les pondré la mía. Jajajajajajajaja la quiero mucho. Bueno, en inglés OD lo tradujo como “Lorentz Gun”, yo adapté pistola a “arma”, pero si creen que debo dejar pistola, háganmelo saber. Ahora, respecto al fundamento científico aquí les va: la inducción electromagnética ha sido estudiada por físicos como Faraday y Lenz; Lorentz fue un físico que postuló la ley de Lorentz. Lo que han leído en este capítulo, implica estas leyes, la inducción electromagnética estudiada por Faraday y la tercera ley de Newton.
El conductor es el cobre, chicos.
[7] Boom Sonico: Lean sobre él, Esto es muy interesante.
[8] El cobre es un metal que tiene una excelente conductividad. Al contacto con el oxígeno, los metales reaccionan formando óxidos. ¿Por qué mencionan al vinagre? Bueno, el vinagre es ácido acético. Los ácidos tienen la capacidad de romper los enlaces formados, disolviendo el óxido en él.

PARTE 5 (págs. 66-71)
Antes de darse cuenta, el cielo se había teñido de rojo. Sin embargo, Boruto todavía no podía igualar las caras de los dados ni una sola vez.
-¡La próxima vez, me aseguraré de que sea un éxito ‘ttebasa!
Boruto intenta disparar con ambas manos extendidas, sosteniendo los dados. Él moldea un poco de chakra. Ambos dados caen unas cuantas veces juntos, y luego se detienen. ¡Ambos tienen las tres caras hacia arriba!
-¡Lo hice!
Pero justo cuando Boruto iba a empezar a celebrar, los dados de repente giran una vez más. Lee uno.
Boruto grita de frustración, y se tira al suelo con ambas piernas estiradas frente a él. Se derrumba, sintiéndose decepcionado de sí mismo. Está muy molesto consigo mismo.
-Argh… ¡maldición!
En ese preciso momento, Mitsuki y Sarada probablemente todavía estaban practicando esa habilidad con el raiton. El electromagnético, como sea que se llame. Boruto se levanta energéticamente y agarra los dados. Los arroja con una mezcla de irritación y contundencia.
-Perdiste la paciencia, ¿eh?
Desde lo alto, oye una voz. Sorprendido, Boruto mira hacia arriba. ¡Es el mismo Sasuke!
Boruto intenta parecer duro con su tono de voz, pero luego, de repente, mira hacia otro lado. Boruto vislumbra el vasto cielo de la tarde sobre él y ve a un cuervo volando, como si estuviera planeando. Sasuke se sienta en un tocón de árbol y en lugar de mirar a Boruto, se queda observando fijamente al cielo.
-Boruto, ¿odias la ciencia?"
-¿Qué te hace pensar que…?
-Por una que otra razón.
El cielo se ha teñido completamente de naranja, como si se estuviera en llamas. Hay una brisa fresca que sopla que hace sentir un poco de frío. Aun así, es una tarde tranquila. La hierba se sacude con el viento. Sus sombras ondean ligeramente.
-Bueno, no es como odio en particular, pero ...
Boruto da la impresión de sentirse un poco culpable, aun así, poco a poco comienza a hablar.
-¿Cómo debo decirlo? Cosas como el óxido negro de larga duración, o cosas como el arma de Lorentz ... Se trata de la confianza en la ciencia. No parece ser una cuestión Ninja en absoluto. Lo que quiero decir, es que es un poco lamentable ".
-Así que así es como te sientes.
-Sí, quiero decir... por supuesto... no me gusta la ciencia 'ttebasa
Es por eso por lo que Boruto se mostró bastante desalentado cuando vio a Sasuke usar una técnica que tenía principios científicos como base.
La luz del atardecer se asoma a través de las nubes y envuelve sus sombras. Una suave brisa pasa mientras las nubes continúan flotando lentamente. Sasuke continúa hablando mientras observa cómo algunas aves regresan a su nido.
-Si entiendes la ciencia, serás aún más efectivo y capaz de usar ninjutsu. La ciencia y el ninjutsu no son contrarios entre sí: crecen y se derivan de las mismas cosas.
-Lo sé 'ttebasa.
Boruto baja la mirada hacie el suelo y frunce el ceño. Algunos pensamientos pasan por su mente, amargos recuerdos de los exámenes de Chuunin, cuando usó en secreto las herramientas científicas prohibidas para los ninjas. Por supuesto, su padre lo descubrió y fue descalificado como castigo. Pero además de esas razones, su corazón y su mente la rechaza por completo. Solo al escuchar acerca de la ciencia, esos recuerdos se refrescan en su mente.
-Boruto, eres un excelente ninja.
Sasuke dice suavemente.
-Has sido bendecido con una excelente educación; Además, tienes suficiente talento y fuerza de voluntad para vivir de la misma manera. Si el ninja que murió protegiendo la aldea te viera, creo que infaliblemente estaría orgullosos de ti.
-Ese no es el punto, ¿sabes?
Boruto, más alterado y miserable, replica a Sasuke:
-Nací en una era que ha estado completa y convenientemente llena de ciencia, así que no me subestimes. ¡Las próximas generaciones de ninjas también lo serán!, ¿Sabes?
-Eso no es lo que quise decir.
Dijo Sasuke con dureza.
-Paz y avances, estas son dos cosas con las que los shinobi que nacieron atrapados en tiempos turbulentos solo podían soñar. Durante mucho tiempo se las arreglaron diligente hasta que terminaron agotados.
Sasuke saca un kunai de su bolsillo del pecho. Es un kunai que ha sido protegido con óxido, tiene un color negro intenso que refleja la luz.
-Al recubrir el kunai con óxido, se le protege de la corrosión. Lancé un kunai desde el centro de dos corrientes eléctricas y un poder especial hizo que los kunai se aceleraran. Para adquirir ese conocimiento en sí, muchos de nuestros antecesores han observado varias cosas y las han analizado repetidamente. Y así, en cuanto a las herramientas científicas de ninja, así es como se acumula el conocimiento. Por supuesto, no fue apropiado utilizarlo para los exámenes de Chuunin, pero si lo usas inteligentemente en un combate real, probablemente se convertirá en un arma importante. No es un poder ordinario, sino uno que puede usarse para proteger a la aldea.
Las nubes siguieron su curso, y Sasuke y Boruto fueron envueltos por el atardecer una vez más. Boruto se quedó mirando fijamente el perfil de Sasuke. Por lo general, el cabello y la pupila de Sasuke eran de color negro, pero ahora, bajo el sol del atardecer, estaban teñidos de un color naranja.
-Gracias a las manos de muchas personas a través de mucho tiempo, hemos podido acumular una colección de conocimientos. En primera fila para esto, Boruto, está tu generación.
De repente, Sasuke miró en dirección de Boruto. Sus ojos se encontraron brevemente y Boruto rápidamente aparta sus ojos. Al ver su reacción, Sasuke suaviza su expresión facial.
-Ya que odias la ciencia, probablemente te cansaste de mi historia.
-Tengo que admitir, Sasuke-Occhan, que estoy sorprendido. ¡Hablas tan bien!
-No tan bien como lo hace tu padre.
Boruto lanzó una mirada a la parte superior de los arbustos, donde había tirado los dados hace un tiempo. Debido a que los cubos de azúcar se habían roto, ya había una fila de hormigas a su alrededor.
Quería estar a la altura de las expectativas de Sasuke. Ese sentimiento era dolorosamente fuerte. Esa fue la razón por la que estaba tan irritado consigo mismo: por no querer acostumbrarse a que le gustara la ciencia, sin importar qué.
-El sol se pondrá pronto. Volvamos al pueblo.
Sasuke se levantó y comenzó a caminar hacia el acantilado donde practicaban Sarada y Mitsuki. Boruto caminó silenciosamente detrás de él. El cielo ya había empezado a oscurecerse.

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2018.04.03 20:36 master_x_2k Interludio II

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____________________Interludio II____________________

Había muy pocas cosas, para Victoria Dallon, que fueran más geniales que volar. El campo de fuerza invisible que se extendía unos milímetros sobre su piel y su ropa simplemente lo hacía mejor. El campo evitaba que el frío la tocara, pero aún así le permitía sentir el viento en su piel y en su pelo. Los bichos no se estrellaban contra su rostro como lo hacían contra los parabrisas de los automóviles, incluso cuando estaba alcanzando ciento treinta kilómetros por hora.
Glory Girl
Al ver a su objetivo, ella frenó en seco y se lanzó hacia el suelo, ganando velocidad cuando cualquier otra persona estaría desacelerando. Golpeó el asfalto lo suficientemente fuerte como para romperlo y enviar fragmentos por los aires, tocando el suelo con una rodilla y un pie, un brazo extendido. Permaneció en esa posición de rodillas solo por un momento, dejando que sus rizos de platino y la capa que estaba colgada sobre uno de sus hombros revolotearan en la estela del aire que había arrastrado al descender. Ella encontró los ojos de su presa con una mirada de acéro.
Había practicado ese aterrizaje durante semanas para hacerlo bien.
El hombre era un veinteañero caucásico con la cabeza rapada, una camisa de vestir con las mangas arremangadas, pantalones vaqueros y botas de trabajo. Él la miró una vez y salió disparado.
Victoria sonrió mientras desaparecía por el otro extremo del callejón. Se levantó de su posición arrodillada, se sacudió el polvo y se pasó los dedos por el pelo para arreglarlo. Luego se levantó a medio metro del suelo y voló tras él facilmente a una velocidad de setenta kilómetros por hora.
No le tomó un minuto atraparlo, incluso con la ventaja que ella le había dado. Ella voló justo detrás de él, pasándolo. Un instante después, ella se detuvo completamente, frente a él. De nuevo, el viento hizo que floreciera dramáticamente al agitar su cabello, su capa y la falda de su traje.
“La mujer a la que atacaste se llama Andrea Young”, dijo.
El hombre miró por encima del hombro, como si midiera sus rutas de escape.
“Ni lo pienses, esperpento”, le dijo, “Sabes que te atraparía, y créeme, ya estoy lo suficientemente enojada sin que me hagas perder el tiempo.”
“No hice nada”, gruñó el hombre.
“¡Andrea Young!” Victoria alzó la voz. Mientras gritaba, ella ejerció su poder. El hombre se acobardó como si ella lo hubiera abofeteado. “¡Una estudiante universitaria negra fue golpeada de tal forma que necesitó atención médica! ¡Le tiraron los dientes! ¿Estás tratando de decirme que tú, skinhead con los nudillos hinchados, alguien que estaba en la multitud mirando a los paramédicos llegar con una expresión alegre, no hiciste nada?”
“No hice nada que por lo que valga la pena alterarse”, se burló. Su bravuconería fue atenuada por una segunda mirada sobre su hombro, como si le gustara mucho estar en otro lugar en ese momento.
Ella voló hacia adelante, sus puños lo agarraron por el cuello. Por solo un momento, ella pensó en golpearlo contra la pared. Hubiera sido apropiado y satisfactorio empujarlo lo suficientemente fuerte contra el ladrillo para romperlo, y luego dejarlo caer en el contenedor de basura que estaba en la base de la pared.
En cambio, se elevó un poco, deteniéndolos a ambos. Ahora estaban lo suficientemente alto sobre el suelo que él se sentiría incómodo con la altura. El contenedor de basura, en su mayoría vacío, estaba directamente debajo de él, pero ella dudaba de que estuviera prestando atención a nada más que a ella.
“Creo que es una apuesta segura decir que eres miembro del Imperio Ochenta y Ocho”, le dijo, mirándolo a los ojos con una mirada dura, “o al menos, tienes algunos amigos que sí lo son. Entonces, esto es lo que va a suceder. Vas a decirme todo lo que han hecho los Ochenta y Ocho, o voy a romper tus brazos y piernas y entonces me vas a contar todo.”
Mientras hablaba, ella aumentó su poder. Sabía que estaba funcionando cuando él comenzó a retorcerse solo para evitar su mirada.
“Chúpamela, no puedes tocarme. Hay leyes contra esa mierda”, bramó, mirando fijamente por encima de un hombro.
Ella intensifico su poder un poco más. Su cuerpo vibraba con la corriente, ondas de energía que cualquiera en su presencia experimentaría como una carga emocional de asombro y admiración. Para aquellos con una razón para tenerle miedo, sería una sensación de intimidación en bruto en su lugar.
“Última oportunidad”, le advirtió.
Desafortunadamente, el miedo afectaba a todos de manera diferente. Para este malnacido en particular, solo lo hizo ponerse firme y volverse obstinado. Podía verlo en su lenguaje corporal antes de abrir la boca: este era el tipo de hombre que reaccionaba ante cualquier cosa que lo asustaba o alteraba con un rechazo casi sin sentido a doblegarse.
“Lame mis peludas y sudorosas bolas”, gruñó, antes de puntuar con un firme, “puta.”
Ella lo tiró. Como podía hacer pesas con una mezcladora de cemento, aunque era difícil equilibrar algo tan grande y difícil de manejar, incluso un lanzamiento casual de su parte podía llegar a una buena distancia. Voló unos buenos ocho o nueve metros por el callejón antes de golpear el asfalto, y rodó por otros tres.
Estuvo totalmente inmóvil el tiempo suficiente para que Victoria comenzara a preocuparse de que de alguna manera le hubiera roto el cuello o la columna vertebral mientras rodaba. Ella se sintió aliviada cuando él gimió y comenzó a ponerse de pie.
“¿Listo para hablar?”, Le preguntó, con su voz bajando por el callejón. No avanzó desde donde flotaba en el aire, pero sí se dejó caer más cerca del suelo.
Presionando una mano contra su pierna para sostenerse mientras se enderezaba, levantó la otra mano y le levanto el dedo del medio, luego se giró y comenzó a cojear por el callejón.
¿Qué estaba pensando este imbécil? ¿Que ella simplemente lo dejaría ir? Eso, ¿Qué ella simplemente se inclinaría ante su estúpida falta de instinto de supervivencia? ¿Qué ella era incapaz de hacerle daño real? ¿Para colmo, iba a insultarla y tratar de irse caminando?
“Que te jodan a ti también”, siseó entre dientes. Luego pateó el contenedor de basura debajo de ella lo suficientemente fuerte como para enviarlo volando por el pequeño camino. Giró perezosamente por el aire mientras se arqueaba hacia la figura en retirada, la trayectoria y la rotación apenas cambiaban cuando lo aplastó contra el suelo. Se detuvo tres o cuatro metros más allá de él, los costados metálicos del contenedor chirriaron y chispearon al rozar el asfalto.
Esta vez, él no se levantó.
“Mierda”, ella maldijo, “Mierda, carajo, mierda”. Ella voló hacia él y verificó su pulso. Suspiró y luego se dirigió a la calle más cercana. Encontró la dirección de la calle, agarró su celular del cinturón y marcó.
“Hey, ¿hermanita? Sí, lo encontré. Ese es, eh, el problema. Sí. Mira, lo sien- ok, ¿podemos hablar de esto más tarde? Sí. Estoy en Spayder y Rock, hay un pequeño camino que corre detrás de los edificios. Medio en el Centro, sí. ¿Sí? Gracias.”
Victoria regresó al skinhead inconsciente, verificó su pulso y escuchó atentamente los cambios en su respiración. Le tomó cinco muy largos minutos a su llegar hermana.
¿Otra vez, Victoria?”, La voz la distrajo de su contemplación.
Panacea
“Utiliza mi nombre clave, por favor”, le dijo Victoria a la chica. Su hermana era tan diferente de ella como la noche del día. Donde Victoria era hermosa, alta, espléndida, rubia, Amy era poco llamativa y pequeña. El traje de Victoria mostraba su figura, con un vestido blanco de una pieza que llegaba a la mitad del muslo (con pantalones cortos debajo) una capa sobre el hombro, botas altas y una tiara dorada con puntas que irradiaban, vagamente reminiscente de los rayos del sol o la estatua de la libertad. El traje de Amy, por el contrario, estaba solo a una sombra de ser un burka. Amy llevaba una bata con una gran capucha y una bufanda que cubría la mitad inferior de su rostro. La túnica era de alabastro blanco y tenía una cruz roja de médico en el pecho y la espalda.
“Nuestras identidades son públicas”, replicó Amy, empujando la capucha hacia atrás y la bufanda hacia abajo para revelar el cabello marrón rizado y una cara con pecas espaciadas uniformemente a lo ancho de ella.
“Es una cosa de principios”, respondió Victoria.
“¿Quieres hablar de principios, Glory Girl?”, Preguntó Amy, en el tono más sarcástico que pudo decir: “Este es la sexta – ¡sexta! – ves que casi matas a alguien. ¡Que yo sepa!”
“Soy lo suficientemente fuerte como para levantar una camioneta sobre mi cabeza”, murmuró Victoria, “es difícil contenerse todo el tiempo.”
“Estoy segura de que Carol aceptaría eso”, dijo Amy, dejando en claro en su tono que ella no lo aceptaba, “Pero te conozco mejor que nadie. Si estás teniendo problemas para contenerte, el problema no está aquí…” le dio un golpecito a Victoria en los bíceps. “Está aquí-” le clavo el dedo a su hermana en la frente, fuerte. Victoria ni siquiera parpadeó.
“Mira, ¿puedes arreglarlo?”, Victoria suplicó.
“Estoy pensando que no debería”, dijo Amy, en voz baja.
“¿Qué?”
“Hay consecuencias, Vicky. Si te ayudo ahora, ¿qué te impedirá volver a hacerlo? Puedo llamar a los paramédicos. Conozco a algunas buenas personas del hospital. Probablemente podrían arreglarlo bien.”
“Oye, oye, oye”, dijo Victoria, “Eso no es gracioso. Él va al hospital, la gente hace preguntas “.
“Sí, estoy muy consiente de eso”, dijo Amy, su voz en voz baja.
“Esto no es, como, que me castiguen. Me llevarían al tribunal por cargos de asalto agravado y agresión. Eso no solo me jode a mí. Nos jode a nuestra familia, todos en New Wave. Todo lo que hemos luchado por construir.”
Amy frunció el ceño y miró al hombre caído.
“Sé que no estás interesada en el tema de los superhéroes, ¿pero realmente llegarías tan lejos? ¿Nos harías eso a nosotros? ¿A mí?”
Amy señaló con su dedo a su hermana, “Eso no es culpa mía. No es mi culpa que estemos en este punto. Es tuya. Estás cruzando la línea, yendo demasiado lejos. Que es exactamente lo que la gente que critica a New Wave teme. No estamos patrocinados por el gobierno. No estamos protegidos ni organizados ni regulados de la misma manera. Todos saben quiénes somos bajo nuestras máscaras. Eso significa que tenemos que ser responsables. Lo más responsable para mí, como miembro de este equipo, es dejar que los paramédicos se lo lleven, y dejar que la ley haga lo que crea conveniente.”
Victoria abruptamente puso a Amy en un abrazo. Amy se resistió por un momento, luego dejó que sus brazos colgaran a los costados.
“Esto no es solo un equipo, Ames”, le dijo Victoria, “Somos una familia. Somos tu familia.”
El hombre que estaba a solo unos metros de distancia se movió, luego gimió, largo y fuerte.
“Mi familia adoptiva”, murmuró Amy en el hombro de Victoria, “Y deja de tratar de usar tu maldito poder para hacer que me exalte con lo increíble que eres. No funciona. He estado expuesta tanto tiempo que soy inmune.”
“Duele”, gimió el hombre.
“No estoy usando mi poder, tontita”, Victoria le dijo a Amy, dejándola ir, “Estoy abrazando a mi hermana. Mi genial, amable y compasiva hermana.”
El hombre gimió, más fuerte, “No me puedo mover. Me siento frío.”
Amy frunció el ceño a Victoria, “Lo sanaré. Pero esta es la última vez “.
Victoria sonrió, “Gracias”.
Amy se inclinó sobre el hombre y le acarició la mejilla con la mano. “Se le partieron las costillas, clavícula fracturada, mandíbula rota, escápula rota, esternón fracturado, pulmón magullado, cúbito roto, radio roto…”
“Entiendo el punto”, dijo Victoria.
“¿Lo haces?”, Preguntó Amy. Luego suspiró, “Ni siquiera estaba en la mitad de la lista. Esto llevará un poco de tiempo. ¿Te sientas?”
Victoria cruzó las piernas y asumió una posición sentada, flotando medio metro sobre el suelo. Amy se arrodilló dónde estaba y apoyó la mano en la mejilla del hombre. La tensión desapareció de su cuerpo y se relajó.
“¿Cómo está la mujer? ¿Andrea? “
“Mejor que nunca, físicamente”, respondió Amy, “le crecí nuevos dientes, arreglé todo, desde los hematomas hasta los rasguños, e incluso le hice una puesta a punto de pies a cabeza. Físicamente, se sentirá en la cima del mundo, como si hubiera estado en un spa y tuviera la mejor nutricionista, mejor experta en acondicionamiento físico y el mejor médico que la cuide por un mes consecutivo “.
“Bien”, dijo Victoria.
“¿Mentalmente? ¿Emocionalmente? Depende de ella lidiar con las secuelas de una golpiza. No puedo afectar el cerebro.”
“Bueno-” Victoria comenzó a hablar.
“Sí, sí. No, no puedo. No lo haré. Es complicado y no confío en mí misma como para no arruinar algo cuando estoy manipulando la cabeza de alguien. Eso es todo.”
Victoria comenzó a decir algo, luego cerró la boca. Incluso si no estaban relacionadas por sangre, eran hermanas. Solo las hermanas podían tener este tipo de discusiones recurrentes. Habían pasado por una docena de variaciones diferentes de esta discusión antes. Por lo que ella pensaba, Amy se estaba perjudicando al no practicar el uso de sus poderes en el cerebro. Era solo cuestión de tiempo antes de que su hermana se encontrara en una situación en la que necesitaba hacer una cirugía cerebral de emergencia y se encontrara incapaz. Amy, por su parte, se negaba incluso a discutirlo.
Ella no quería plantear un tema delicado cuando Amy estaba en el proceso de hacerle un gran favor. Para cambiar el tema, Victoria preguntó: “¿Esta bien si le hago preguntas?”
“Date el gusto”, Amy suspiró.
Victoria le dio varios golpecitos en la frente al hombre para llamar su atención. Apenas podía mover la cabeza, pero sus ojos se movieron en su dirección.
“¿Listo para responder mis preguntas o mi hermana y yo nos vamos y te dejamos así?”
“Yo… te demandaré”, jadeó, luego logró un agregado, “puta”.
“Inténtalo. Me encantaría ver a skinhead con algunos huesos rotos enfrentarse a una superheroína cuya madre es una de los mejores abogados en Brockton Bay. La conoces, ¿verdad?”
“Brandish”[1], dijo.
“Ese es su nombre en traje. Normalmente ella es Carol Dallon. Te patearía el culo en la corte, créeme”, dijo Victoria. Ella lo creía. Lo que el rufián no entendía era que, incluso si perdía el caso, el circo mediático que se armaría haría más daño que cualquier otra cosa. Pero ella no necesitaba informarle de eso. Ella le preguntó: “Entonces, ¿hago que mi hermana te deje como estás, o estás dispuesto a intercambiar alguna información para evitarte meses de dolor increíble y una vida de artritis y rigidez en los huesos?”
“Y disfunción eréctil”, dijo Amy, lo suficientemente fuerte para que el rufián la escuchara, “Te fracturaste la novena vértebra. Eso va a afectar todas las funciones nerviosas en las extremidades por debajo de la cintura. Si te dejo así, los dedos de tus pies siempre se sentirán un poco entumecidos, y tendrás muchísimos problemas levantándolo, si sabes a lo que me refiero.”
Los ojos del skinhead se ensancharon una fracción, “Me estás jodiendo”.
“Tengo una licencia médica honoraria”, le dijo Amy, con expresión solemne, “No puedo joderte sobre cosas así. Juramento hipocrático.”
“¿No dice eso ‘no hacer daño’?” Preguntó el rufián. Luego gimió, largo, fuerte y con el más ligero traqueteo en su aliento, mientras ella retiraba su mano de su cuerpo.
“Esa es solo la primera parte, como la libertad de expresión y el derecho a portar armas es solo la primera parte de una constitución muy larga. No parece que él esté cooperando, Glory Girl. ¿Deberíamos irnos?”
“¡Carajo!” Gritó el hombre, luego hizo una mueca, tocando tiernamente su costado con una mano, “Te lo diré. Por favor, solo… haz lo que estabas haciendo. Tócame y haz que el dolor desaparezca, vuelve a ponerme en una pieza. ¿Me arreglarás?”
Amy lo tocó. Se relajó, y luego comenzó a hablar.
“El Imperio Ochenta y Ocho se está extendiendo en los Muelles por orden de Kaiser[2]. Lung está bajo custodia, y pase lo que pase, el ABB es más débil de lo que era. Eso significa que hay territorio en disponible, y el Imperio sin duda no está avanzando hacia el centro “.
“¿Por qué no?”, Victoria le preguntó.
“Este tipo, Coil.[3] No sé cuáles son sus poderes, pero tiene un ejército privado. Ex-militares, todos ellos. Al menos cincuenta, dijo Kaiser, y cada uno de ellos tiene equipo de primera clase. Su armadura es mejor que Kevlar. Les disparas y se vuelven a levantar en unos segundos. Al menos cuando le disparas a un cerdo, puedes estar bastante seguro de que le rompiste algunas costillas. Pero eso no es lo jodido. ¿Estos chicos? Tienen estos láseres conectados a las ametralladoras que llevan. Si no creen que las balas están alcanzando, o si están contra personas detrás de cobertura, disparan rayos láser purpura que pueden atravesar el acero. Corta a través de cualquier cubierta tras la que te esconda y quema a través de ti también “.
“Sí. Yo sé sobre él. Sus métodos se vuelven caros”, dijo Victoria,” soldados de primera línea, equipo de primera línea.”
El rufián asintió débilmente, “Pero incluso con dinero para quemar, él está peleándonos por los territorios del centro. Tira y afloja constante, ninguno de nosotros avanzando mucho. Lleva así meses. Entonces, Kaiser piensa que deberíamos tomar los Muelles ahora que los ABB están fuera de juego, ganar terreno en algún lugar más fácil. No sé más que eso, en cuanto a sus planes.”
“¿Quién más está tramando algo? ¿Faultline?”
“¿La perra con los raritos en su equipo? Ella es una mercenaria, con diferentes objetivos. Pero tal vez. Si ella quiere diversificarse, ahora sería el momento de hacerlo. Con su reputación, incluso le iría bien.”
“¿Entonces quién? Hay un vacío de poder en los muelles. Kaiser ha declarado que quiere aprovecharlo, pero estoy dispuesta a apostar que te advirtió acerca de que otros que están haciendo una jugada.”
La cabeza rapada se rió, luego hizo una mueca, “¿Eres retrasada, chica? Todos van a hacer una jugada. No son solo las principales pandillas y equipos los que están buscando una porción del pastel. Son todos. Los muelles están listos para tomarlos. La ubicación vale tanto dinero como el que conseguirías en el centro. Es el sitio al que ir si quieres comprar algo en el mercado negro. Sexo, drogas, violencia. Y los lugareños ya están acostumbrados a pagar dinero de protección. Es solo una cuestión de cambiar a quién le pagan. Los Muelles son un territorio rico, y estamos hablando del potencial de una puta guerra a gran escala por ello.”
Miró a la superheroína rubia y se rió. Sus labios se establecieron en una línea firme.
Él continuó, “¿Quieres saber mi suposición? El Imperio Ochenta y Ocho va a tomar la mayor porción de los Muelles, porque somos lo suficientemente fuertes como para hacerlo. Coil va a meter los dedos solo para fastidiarnos, los ABB va a aferrarse a algo. Pero también vas a tener un montón de pequeños tratando de tomar algo para ellos. Über y Leet, Circus, los Undersiders, Squealer, Trainwreck, Stain[4], ¿otros de los que nunca has oído hablar? Van a replantear su terreno, y una de dos cosas va a suceder. O hay guerra, en cuyo caso los civiles se lastiman y las cosas se ponen mal para ti, o hay alianzas entre los diversos equipos y villanos sueltos y la mierda empeora aún más para ti.”
Él estalló en carcajadas una vez más.
“Vamos, Panacea”[5], dijo Victoria mientras se ponía de pie, tocaba el suelo con las botas y se cepillaba la falda, “hemos tenido suficiente.”
“¿Estás segura? No he terminado todavía”, Amy le dijo.
“¿Arreglaste los moretones y los rasguños, los huesos rotos?” Todo lo que podría meterla en problemas, en otras palabras.
“Sí, pero no solucioné _todo_”, respondió Amy.
“Lo suficiente”, decidió Victoria.
“¡Oye!” Gritó el skinhead, “¡El trato era que me arreglarías si hablaba! ¿Has arreglado mi pene?” Trató de luchar para ponerse de pie, pero sus piernas se doblaron debajo de él, “¡Oye! ¡No puedo caminar! ¡Te voy a demandar! “
La expresión de Victoria cambió en un instante, y su poder se desbordo, sorprendiendo al matón. Por un instante, sus ojos eran como los de un caballo en pánico, todos blancos, rodando, desenfocados. Ella lo agarró por el cuello de la camisa, lo levantó y gruñó en su oído, su voz justo encima de un susurro, “Inténtalo. Mi hermana acaba de curarte… la mayor parte de ti, con un toque. ¿Alguna vez te preguntaste qué más podría hacer? ¿Alguna vez pensaste que tan fácil podría romperte? ¿O cambiar el color de tu piel, pedazo de mierda racista? Te diré esto, no soy ni la mitad de atemorizante que mi hermana pequeña.”
Ella lo dejó ir. Él colapsó en un montón en el suelo.
Cuando las dos hermanas se marcharon, Victoria sacó su teléfono celular de una bolsa en su cinturón con su mano libre. Dirigiéndose a Amy, ella dijo: “Gracias”.
“Ten cuidado, Victoria. No puedo traer a la gente de entre los muertos, y una vez que hayas ido tan lejos…”
“Seré buena. Seré mejor”, prometió Victoria mientras marcaba con una mano. Ella colocó el teléfono en su oreja, “¿Hola? ¿Servicios de emergencia? Solicitud de línea especial. New Wave, Glory Girl. Criminal incapacitado para que lo recojan, sin poderes. No, no hay prisa, puedo aguantar.”
Mirando sobre su hombro, Victoria notó al rufián, todavía forcejeando y medio gateando, “¿No se va a levantar?”
“Estará entumecido de la cintura hacia abajo por otras tres horas. Su brazo izquierdo también estará blando durante ese tiempo, así que no se moverá a menos que pueda arrastrarse a sí mismo con una sola extremidad. Él también tendrá los dedos del pie entumecidos durante un buen mes más o menos”, Amy sonrió.
“En realidad no.…”
“No. No se rompió nada, y no arruiné nada, más allá de un entumecimiento temporal. Pero él no sabe eso. El miedo y la duda completarán el efecto, y la sugerencia se convierte en una profecía autocumplida “.
“¡Amy!” Victoria se rió, abrazando a su hermana con un brazo, “¿No estabas diciendo que no ibas a meter con la cabeza con la gente?”
[1] Brandish: lit. Esgrimir, blandir o empuñar, normalmente referido a un arma blanca. También puede significar lucir, presumir o alardear. Asociado a cosas brillantes como el oro y las joyas.
[2] Kaiser: Termino alemán que significa ‘Emperador’. Usado muchos gobernantes de paises de habla alemana a lo largo de la historia, como los emperadores del Sacro Imperio Romano, el Imperio de Austria o el Imperio Alemán, con el que el término está más asociado en la cultura popular.
[3]Coil: Espiral, bobina. También referido a la acción de enroscarse, usado habitualmente para referirse a la forma de moverse y prepararse para atacar de las serpientes.
[4]Squealer: Gritona, chillona. Squeal normalmente es un chillido agudo, con connotaciones patéticas o humorísticas, similar al sonido que hace un cerdo u otros animales cuando se les hace daño.
Trainwreck: Literalmente, descarrilamiento. Generalmente se usa como ‘desastre’ o para referirse a una situación o persona hechos un desastre o en sus peores momentos, como un drogadicto.
Stain: Literalmente, ‘Mancha’.
[5]Panacea: Termino exactamente igual en español, dicese de una sustancia que cura cualquier enfermedad.

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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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2016.08.03 12:40 EDUARDOMOLINA Liberalismo frente a socialismo: el futuro de la humanidad en juego. Hasta que los valores humanos no coticen por encima de los de Wall Street, la Humanidad no habrá salido de la Edad de Piedra, aunque haya sustituido las anticuadas hachas de sílex por modernas ojivas nucleares.

Andrés Herrero
http://www.infolibre.es/noticias/club_info_libre/librepensadores/2016/08/03/liberalismo_frente_socialismo_futuro_humanidad_juego_53216_1043.html
Liberalismo y Socialismo son los dos sistemas político-económicos que se disputan la organización de la sociedad.
El neoliberalismo, doctrina oficial del capitalismo, presume de ser el que más riqueza crea, en tanto que el socialismo se preocupa de repartirla equitativamente.
Dos concepciones antagónicas del mundo que difieren totalmente en sus estrategias, comportamientos, métodos y fines.
Hasta el momento el liberalismo ha logrado imponerse con claridad a su rival pese a tener que efectuar ciertas concesiones durante la guerra fría, como la creación del Estado de Bienestar; concesiones que ha ido retirando tan aprisa como su éxito le permitía hacerlo sin poner en peligro su hegemonía.
Para poder compararlos debidamente, la Tabla de Valores Explícitos recoge las premisas fundamentales que inspiran a ambos modelos, y la Tabla de Valores Implícitos las consecuencias que se derivan de ellas:
 VALORES EXPLÍCITOS 
LIBERALISMO SOCIALISMO
Libertad Vida Humana
Propiedad Privada Medios públicos de producción
Mercado libre Mercado regulado y supeditado al bien común
Producción orientada al lucro Producción orientada a las necesidades
Impuestos al consumo Impuestos a la riqueza
Igualdad ante la ley Igualdad social
Estado protector Estado proveedor
 VALORES IMPLÍCITOS 
LIBERALISMO SOCIALISMO
Acumulación de riqueza Reparto de riqueza
Privilegios Igualdad de derechos
Elitismo Supresión de clases sociales
Interés y lucro particular Interés general y beneficio público
Rentabilidad y eficiencia económica Bienestar y eficiencia social
Competitividad Cooperación
Depredación y abuso Respeto y equidad
Crecimiento Sostenibilidad
Producción basura usar y tirar Producción de calidad
Obsolescencia programada Durabilidad
Consumismo y derroche Moderación y uso responsable
Cortoplacismo Visión de futuro
Libertad o vida humana
Fue el gran padrino del credo liberal, Friedrich von Hayek, Premio Nobel de Economía el que en 1974 sentenció durante una visita al Chile de Pinochet (1) que no todas las libertades eran buenas, porque:
»Prefiero una dictadura liberal a un gobierno democrático en el que todo liberalismo esté ausente, porque la democracia constituye tan solo un instrumento al servicio de la libertad que de ninguna manera tiene la misma categoría que ella.
»Desgraciadamente, la libertad está gravemente amenazada por el afán de la mayoría, compuesta por gente asalariada, de imponer sus criterios y opiniones a los demás (los miembros de la élite, se supone).
Más que los votos, las torturas, abusos y ejecuciones de una dictadura liberal constituyen el mejor camino hacia la libertad:
«Aunque es cierto que equiparar mecánicamente a Hayek y los neoliberales con Pinochet constituye un simplismo injusto, porque a aquéllos les basta el mercado, mientras que al dictador chileno le bastaron las armas, no puede olvidarse que, en puridad, a ambos les sobra la democracia». (2)
Los liberales piensan que la democracia tiene que estar al servicio del mercado, porque no es la democracia, sino el mercado, el que nos hace libres. Su libertad no es la de un hombre un voto, sino la de un dólar un voto (3). Libertad de clase que exige limitar el poder del gobierno, pero no el de los amos del dinero.
Los liberales convierten la Libertad en un dios absoluto que se sitúa por encima de todo, incluida la Vida Humana, y aunque algunos de sus seguidores objeten ofendidos que también ellos consideran la vida el máximo bien, si fuera cierto, nadie se quedaría sin trabajo ni ingresos, sin techo, desahuciado y arrojado a la calle con su familia, ni se moriría de hambre, de frío o por falta de cuidados médicos, habiendo en el mundo recursos, medicinas, comida y viviendas suficientes para todos.
Pero para despejar cualquier duda, el propio Mr. Hayek se encargó de precisar que «una sociedad libre exige el mantenimiento de vidas, pero no de todas las vidas (sólo las de primera obviamente), y que las únicas reglas morales son las que conducen al cálculo de esas vidas: la propiedad y el contrato».
Sólo el que posea fortuna, tendrá libertad y sobrevivirá. Coherente con esa filosofía sin escrúpulos, Hayek rechazó que se proporcionara ayuda a los miles de africanos que perecían de hambre a causa de la sequía, argumentando que:
Fuera viejos, pobres e improductivos. Planteamiento secundado al milímetro por su correligionario y Premio Nobel de Economía en 1976, Milton Friedman, que respondió así a la esposa del politólogo Herman Kahn, cuando ésta le propuso hacer algo para mejorar la atención médica pública a los más necesitados:
El que quiera derechos que se los pague. El que quiera libertad que la compre. El Mercado ha decretado que sólo el que el que tenga dinero, comerá. Que el precio de los alimentos lo determine la especulación en la bolsa de Chicago, no le preocupa, porque no es asunto de su incumbencia.
Los liberales alegan en su favor que gracias al capitalismo la población del mundo es hoy día mayor que nunca. Hecho tan incuestionable como que también existen más pollos, terneras y cerdos que nunca alojados en granjas industriales… ¿pero se puede llamar vida, al hecho de sobrevivir a cualquier precio, desposeído de lo más elemental y sometido a la voluntad ajena?, ¿viven acaso los esclavos?
Vivir es algo más que respirar o percibir salarios de miseria, y una existencia desarrollada en condiciones infrahumanas, sin libertad, deja de ser una vida, para convertirse en una carga.
La supremacía del dinero sobre la vida constituye la primera línea roja insalvable que separa al liberalismo del socialismo.
Porque, cuando falta la vida, la libertad sobra.
La propiedad privada
El liberalismo es una elaborada construcción ideológica destinada a justificar la Propiedad Privada, elevarla a los altares y convencernos de que la posesión de bienes, cuantos más mejor, constituye la vía óptima para el progreso de la humanidad en general y la personal en particular.
La coartada perfecta para la desigualdad.
Ahora bien, si nadie ha creado la tierra, los ríos, los bosques y recursos naturales, ¿cómo puede considerarse legítima su apropiación, en virtud del derecho de pernada, del yo llegué primero? Aunque nosotros marquemos el territorio con cercas y títulos de propiedad, y los animales con heces, unos y otros actuamos del mismo modo.
Estamos ante la primera, pero no la única, de las muchas liberalidades que los liberales se confieren graciosamente. Por no mencionar las herencias: la flagrante contradicción que representa la posesión y disfrute de bienes que uno no se ha ganado.
Veneran la Propiedad Privada como un ídolo pagano, al que todos los sacrificios humanos que se le ofrezcan para que se muestre propicio: esclavitud, explotación laboral, despidos, precariedad, recortes, revoluciones, guerras, cárceles, delincuencia, drogadicción, violencia, desigualdad y miseria, etc., les parecerán siempre insuficientes.
Mi yate antes que tu hambre.
Las libertades que el liberalismo concede a los seres humanos se resumen en:
a) Enriquecerse sin límites.
b) Pasarse toda la vida al servicio de los ricos o morirse de hambre.
Un menú de lujo. Mayor magnanimidad no cabe, aunque hasta sus fans más incondicionales reconocerán, que resulta extremadamente difícil, por no decir imposible, ser libre, cuando no se tiene nada más que la propia vida para vender a cambio de lo que a uno quieran darle.
Sin duda el bien más valioso y el peor pagado.
Los liberales denominan Propiedad Privada a la Riqueza con mayúsculas. Con suma habilidad, se han sacado de la manga invisible el as del Mercado: ese juego trucado de ganadores y perdedores, mezcla de especulación, manipulación, tráfico de influencias, corrupción, fraudes, trampas, dobles varas de medir, monopolios, recalificaciones, rescates financieros, leyes a la carta, evasión de impuestos, información privilegiada y paraísos fiscales, que da a cada cual lo que se merece.
Lógicamente, si los leones no comparten, los humanos no vamos a ser menos que ellos, aunque hay que señalar en favor de las fieras que, como no conocen la ambición, una vez saciado su apetito, dejan en paz a las demás criaturas, cosa que nosotros no hacemos, porque con nada nos conformamos…. razón por la que 60 personas disponen de los mismos recursos para vivir que 3.500 millones, la mitad de la población del planeta. Con el agravante añadido de que las bestias no engañan, ni encubren sus apetitos depredadores con los buenos modales de la educación.
La libertad planteada como patente de corso para acumular riqueza sin freno ni medida, o como oportunidad para desarrollar una existencia sin privaciones ni servidumbres, ensancha aún más la brecha existente entre ambos modelos.
Los seres humanos no son libres de elegir si desean alimentarse o no, sino que están obligados a hacerlo. Su libertad comienza a partir del momento en que tienen cubiertas sus necesidades vitales. Algo que el liberalismo torna imposible, al trasplantar al seno de la sociedad humana la libertad de la selva: la misma competencia entre desiguales a la hora de disputarse el bocado y la misma libertad de depredación, llevando hasta sus últimas consecuencias el precepto de Mandeville, de que «nada es más natural con el curso de las cosas que unas criaturas vivan a costa de otras» (4), que el león se coma al antílope, el pez grande al chico, el fuerte al débil y la multinacional al obrero.
Funciona el sálvese quien pueda y el tanto tienes, tanto vales. Quien no sea rentable, perecerá. Bienvenida sea la competencia en pie de desigualdad y la hegemonía del más apto. Devorar o ser devorados es la cuestión. Con la mano invisible convertida en un puño, los poderosos se han erigido en los máximos predadores de sus semejantes, transformando la desigualdad social creación suya, en desigualdad natural, obra del cielo. Porque que el hijo de un león sea un león y no una gacela, es obra de la naturaleza, pero que el hijo de un rey sea un rey, o el heredero de un rico, rico, es cosa nuestra.
Sostienen los liberales que si la selva se autorregula ¿por qué no va a hacer lo mismo el Mercado que opera con sus mismos esquemas de funcionamiento?, ¿por qué ponerle puertas al campo, si la Riqueza ya se encarga de premiar a los mejores y la regulación natural de eliminar a los superfluos?
Criterio excluyente que rechaza tajantemente el cardenal Sandoval señalando que «si trabajando mucho, uno se hiciera rico, los burros serían millonarios». Revolución equina que no ha estallado, salvo alguna coz intempestiva. Igual que nadie ha trabajado más que los esclavos, ni obtenido menos a cambio, a pesar de ser sus dueños los más fervientes partidarios de la libertad.
El apellido, mercado, que le ponen a la misma, indica que se trata de una libertad de las mercancías y no de las personas. Porque que el Mercado sea libre, no implica que los humanos lo sean también, sino que la explotación tiene que ser libre, sin reglas, siguiendo el mandato de Mandeville de que «la mayor riqueza es poseer una multitud de pobres laboriosos, porque de ellos se derivan todas las comodidades y bienes».
Método infalible de hacer fortuna que en la Inglaterra colonial alcanzó su apogeo con el tráfico de esclavos y la opresión de los pueblos indígenas.
La competencia y la desigualdad
El liberalismo defiende que cada individuo se ha de sacar las castañas del fuego por sí sólo, demostrando su valía en dura competencia con los demás. Principio universal que choca frontalmente con los privilegios de cuna y posición que él mismo fomenta, y que requeriría suprimir las herencias para que se cumpliera. Pero nada de eso sucede y poco tiene que ver nacer en el seno de la familia Rockefeller, con hacerlo en la de una cajera de supermercado o de un taxista.
La riqueza engendra inevitablemente una sociedad de clases. De personas de primera, de segunda y de tercera, con diferentes posibilidades vitales en función de su diferente patrimonio.
Funcionamiento elitista que sitúa al liberalismo en las antípodas del socialismo. Porque riqueza implica no sólo tener más, sino sobretodo ser más. Al rico todo se le perdona, mientras que al pobre de todo se le acusa. A los ricos se les respeta y hace la ola, mientras que a los pobres se les desprecia y pisotea. El rico goza de impunidad y el pobre de presunción de culpabilidad.
Al liberalismo se le podría calificar con mucha mayor propiedad (privada por supuesto), de elitismo. La desigualdad que suscita, invalida la supuesta igualdad de todos ante la ley, y convierte a ésta en la principal arma de los poderosos para presionar, subyugar y despojar a la mayoría, confirmando una vez más que «el derecho civil sirve para que los ricos roben a los pobres, y el derecho penal para impedir que los pobres roben a los ricos» (5). Desigualdad que plantea un serio problema de convivencia y de orden público a la sociedad.
Porque, mientras que en el reino animal, las fieras, como el león, el cocodrilo o la boa, se bastan y sobran a sí mismas para proteger su botín, los humanos necesitan leyes, gobiernos, guardias, guardaespaldas, jueces, cárceles, soldados, armas y ejércitos, para conservarlo y mantenerlo a salvo.
Por esa razón los liberales abogan por un Estado Mínimo, de carácter represivo, con impuestos lo más bajos posibles que aseguren sus posesiones, mientras que el socialismo se decanta por unos impuestos suficientes, que permitan a todos, y no solo a los más afortunados, disponer de los servicios esenciales de sanidad, educación, vivienda, desempleo, pensión, etc.
Los liberales rechazan la progresividad impositiva, el tributar conforme a la capacidad económica de cada uno, y en su lugar optan por gravar el consumo: el litro de gasolina, el kilowatio de luz y la barra de pan que todos, ricos o pobres, pagan por igual. Sólo en materia de impuestos y cargas fiscales se muestran partidarios de repartir el esfuerzo a partes iguales y justo es reconocérselo.
Visto desde su óptica, el estado de bienestar es incompatible con el bienestar del mercado, porque si se puede hacer negocio con la salud y la educación de la gente, ¿por qué renunciar a él?
A los liberales la justicia social les suena a sexo de los ángeles, a música celestial. A comportamiento que no es de este mundo. Compartir, repartir, qué idea tan peregrina y absurda. Que se lo pregunten a un león a ver qué le parece.
La creación de la riqueza
El liberalismo concibe la producción de bienes y servicios, no como forma de satisfacer las necesidades colectivas, sino de obtener el mayor lucro individual. La moda, aunque sea un capricho, resulta rentable, mientras que investigar patologías raras, o curar las enfermedades de los habitantes del tercer mundo, no.
Las ganancias primero, los humanos detrás. Si para aumentar los beneficios hay que despedir a la mitad de la plantilla o llevarse las fábricas a China, adelante. El único derecho humano legítimo es el de enriquecerse. Cualquier otra consideración está fuera de lugar.
Todo se mide con la vara de la rentabilidad. La cuenta de resultados manda. Lo que produce beneficios es bueno, con independencia de cómo se consigan, sea con la venta de armas o con el blanqueo de fondos. Al fin y al cabo, el dinero lava todas las faltas. Y si la desigual correlación de fuerzas, permite remunerar a la gente sólo con la comida, ¿por qué pagarle más, un salario mínimo por ejemplo? Sería un exceso imperdonable.
Los seres humanos representan sólo un coste que hay que ajustar a su mínima expresión. Postura puramente mercantilista para la que carece de sentido ilegalizar la esclavitud o el trabajo infantil, que tan positivos efectos tienen sobre la economía:
«Tengo un hijo de seis años que vive a mi costa, aunque es muy capaz de ganarse la vida. Le pago el alojamiento, la comida, la educación, la ropa y la asistencia sanitaria. Millones de niños a su edad ya trabajan. El escritor Daniel Defoe (Robinson Crusoe) opinaba que los menores podían ganarse el sustento a partir de los 4 años.
Así que debería dejar la escuela y ponerse a trabajar, lo que haría mucho bien al carácter de nuestro hijo, que vive en una burbuja sin apreciar el valor del dinero.
Subvencionamos su existencia ociosa, defendiéndole de la cruda realidad. Está demasiado protegido y debe exponerse a la competencia para llegar a ser una persona más productiva. Quizá hasta podría trasladarme a un país donde el trabajo infantil todavía se permite, para darle más posibilidades de encontrar un empleo». (6)
La prohibición del trabajo infantil atenta de lleno contra la libertad de empresa, el correcto desenvolvimiento de las fuerzas del mercado y la abierta competencia, puesto que «el capitalismo es perfectamente compatible con la esclavitud, mientras que la democracia, no» (7), y sería injusto restringir una actividad tan provechosa. No hace falta añadir que el pillaje medioambiental forma parte también del mismo paquete, y que destrozar un espacio virgen tiene premio.
Cierto que lo que es bueno para el individuo, no tiene porque serlo para la colectividad, como sucede al fabricar contaminando o al obligar a trabajar sin medidas de seguridad, pero es que todo no se puede tener, y el interés particular debe primar sobre el general para que la economía marche bien.
Gana el individuo, pierde la sociedad. Pero como, según la señora Tatcher, «la sociedad no existe, solo existe el individuo» y la sociedad no es más que una colección de individuos aislados sin vínculo ni obligación alguna para con sus semejantes, difícilmente se la puede perjudicar. Eso sí, aunque la dama de hierro repudiaba las sociedades humanas, sí creía en las sociedades anónimas. Las únicas merecedoras de todo su apoyo, admiración y estima.
La historia demuestra, sin embargo, que desde la tribu más primitiva, hasta el estado más avanzado, los humanos han estado siempre organizados en comunidades, no yendo cada uno por libre, a su aire. La diferencia radica en que, en una tribu primitiva, todas las labores se realizan colectivamente (y todos pasan hambre o ninguno lo padece), mientras que como el capitalismo ha disuelto todos los lazos humanos, la nación sólo se comporta como un cuerpo colectivo unificado cuando va a la guerra.
Si denominamos economía al conjunto de actividades mediante las cuales los seres humanos cubren sus necesidades, una actividad económica como la liberal que para producir bienes necesita destruir personas y hasta su propio hábitat, representa la negación de su razón de ser… ¿o alguien en su sano juicio piensa que esquilmar los mares y arrasar la selva es crear riqueza?
El crecimiento indefinido es la enfermedad mortal del capitalismo. Una imposibilidad física en un medio finito como el nuestro. Los liberales confunden producir riqueza con producir millonarios. Se preocupan mucho de la producción y nada de los seres humanos. Apuestan por lo cuantitativo en detrimento de lo cualitativo. Fomentan la eficiencia económica: lograr una elevada productividad, sacrificando a cambio la eficiencia social: conseguir unas condiciones decentes de trabajo y de vida para todos.
De ahí la inflación de artículos de usar y tirar, con caducidad programada y de baja calidad que nos invade. Plaga de consumismo cuyo exceso solo puede colocarse mediante un exhaustivo bombardeo publicitario, porque para el capitalismo, derroche equivale a crecimiento, aunque la superproducción de ropas, aparatos electrónicos y objetos completamente prescindibles que al cabo de poco tiempo nadie volverá a usar, hacen que su manida creación de riqueza termine en creación de basura.
Si los precios de los artículos suben por encima de la inflación, aunque la producción del país no varíe, el PIB crece. El incremento del coste de un fármaco computa en la contabilidad nacional como si la empresa que lo fabrica hubiera producido más cantidad. Volver de peaje una carretera, o colocar parquímetros en las calles, también aumenta el PIB (8). Las privatizaciones provocan ese efecto expansivo al remunerar servicios que antes se prestaban gratuitamente.
La prostitución y el tráfico de drogas también hacen volar la economía. Cuando las viviendas subían de precio año tras año, se nos repetía constantemente que cada vez éramos más ricos y que la economía marchaba viento en popa a toda deuda. Fue más tarde cuando nos informaron que el fútbol era lo único que estaba a la altura de nuestras posibilidades.
En EEUU, entre los años 2014 y 2015, el 92% de los beneficios de sus grandes empresas se destinaron, bien a la compra de sus propias acciones, bien al pago de dividendos, para hinchar el precio de las mismas (9). Aparente creación de valor que permitió a sus ejecutivos recibir bonus astronómicos por su excelente gestión, aunque la cotización de sus empresas no guardara relación alguna con su verdadera situación.
El liberalismo no conoce más horizonte que el cortoplacismo: ganancias para hoy, quiebras para mañana, y se halla embarcado en una constante huida hacia adelante para escapar de los problemas que él mismo crea. Sus partidarios invocan la responsabilidad individual para eludir la responsabilidad social, cuando en la práctica han acabado de facto con ella por vía de las sociedades anónimas, las personas jurídicas, los paraísos fiscales, los testaferros y la ingeniería financiera. Quien responde de sus actos, ya no son ellos, sino el Mercado.
La lección que, sin embargo, el pasado nos enseña, es que la unión y la colaboración han rendido mejores frutos que la rivalidad y el enfrentamiento. La tendencia innata del ser humano no es a subirse a un ring a darse de puñetazos con otro hasta que sólo el vencedor quede en pie, sino que ese es el modelo caníbal de convivencia impuesto por el capitalismo.
Capitalismo que se muestra mucho más dinámico que el socialismo a la hora de estimular la iniciativa individual, hasta que se le exige respetar el interés general y armonizarse con él, momento en que dicha motivación desaparece tan rápido como surgió.
Las grandes multinacionales y entidades financieras, mayores que muchos estados (solo Wal-Mart es mayor que 161 países), se hallan tan fuertemente centralizadas, jerarquizadas y burocratizadas como ellos, y bastantes habrían colapsado, pese a su superior eficiencia, si no se las hubiera salvado con fondos públicos.
Igualmente, la sanidad pública bate con claridad a la privada en costes, prestaciones y coberturas universales sin exclusión de patologías ni de tratamientos costosos, y en cualquier comparación entre ellas, la segunda sale malparada, porque lo suyo no es el servicio, sino el beneficio (10).
La fuerza del liberalismo reside en su capacidad para depredar el medioambiente y extraer hasta la última gota de utilidad de cada ser humano, haciéndole rendir al máximo y convirtiendo su vida en trabajo. Su más reciente acierto ha sido hacerle competir, no ya contra sí mismo o contra sus congéneres, sino contra máquinas, robots e inteligencias cibernéticas. De este modo resulta cada vez menos necesario y valioso, y se torna obsoleto antes. El desequilibrio entre las dos especies, humana y tecnológica, se está disparando a pasos agigantados. La Tecnología va a multiplicar la capacidad de los poderosos para dominar a sus semejantes hasta extremos nunca antes conocidos.
La pugna Liberalismo –Socialismo constituye la cara visible del combate Egoísmo–. Conciencia que se libra en el interior de cada persona.
Si la humanidad continúa progresando por el camino del Mercado-Selva, cultivando sus peores instintos, dispuesto a llegar incluso hasta la propia autodestrucción para satisfacer sus ansias de poder, riqueza y éxito, sin cambiar su perspectiva individual por otra comunitaria, sustituyendo el acumular por compartir y la competencia por la cooperación, difícilmente tendrá un futuro.
Porque hasta que los valores humanos no coticen por encima de los de Wall Street, no habrá salido de la Edad de Piedra, aunque haya sustituido las anticuadas hachas de sílex por modernas ojivas nucleares."
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2015.02.09 20:04 defenxor DE CÓMO YO, UN MISERABLE, TAMBIÉN SOY PODEMOS (El cuento)

Soy uno más del ejército de miserables que creó la crisis, o tal vez un mal anterior a la crisis, un genio maligno que estaba ya en las raíces del sistema.
He intentado suicidarme, como hizo ese jubilado griego, el tal Christoulas, en una plaza pública, pero no he tenido éxito. Si trato de cortarme las venas, la hoja de acero se transforma en un inofensivo haz de luz brillante y azulada. Si intento atravesarme el pecho, el resultado es el mismo. También me he llegado a tirar por un puente. En este caso me despierto ligeramente aturdido.
Mi padre siempre decía que lo más importante en la vida es tener un techo. Mi madre apostillaba que la segunda cosa más importante era tener una mujer, porque no está hecho el hombre para vivir solo, y citaba la Biblia. Yo tuve las dos cosas pero las perdí de golpe y porrazo, algo que también te puede pasar según la Biblia, y según el libro de instrucciones de los banqueros, los empresarios sin escrúpulos y los gobernantes de la casta que hacen leyes a los que se acogen los empresarios sin escrúpulos.
Vivía plácidamente en una pequeña ciudad castellana, una de ésas en las que el tren del progreso atraviesa el horizonte nocturno como una lucecita roja, siempre igual y siempre distinta. Ojalá hubiera comprendido antes que esa paz era pura apariencia, que bajo su manto adormecedor las ratas invisibles de la desigualdad te mordisquean y tú no te enteras hasta que te desmayas exangüe. Entonces tienes que irte, emigrar, buscar una segunda oportunidad en otras tierras.
Como tantos castellanos frustrados, creí que en Madrid tendría más suerte, pero no fue así, y cuando ya no pude pagar la pensión me vi obligado a acudir a los albergues, donde no aguanté ni una semana. Puedo aceptar que soy pobre, pero no que formo parte de un ejército de miserables, de zombis que se acercan como perros sumisos a que les acaricien las monjas y los funcionarios municipales. ¡Maldita sea, en mi hambre mando yo! ¡No necesito caridad sino que me devuelvan mi dignidad!
Así que me vi vagando por las calles, huyendo de los alcaldes que practican la tolerancia cero limpiando las calles de gente como yo, sin darse cuenta de que somos la consecuencia de sus propias acciones, su propia basura. Cuando llegan las navidades aprietan más las tuercas de la seguridad. Es lógico, rompemos con la ilusión de un mundo feliz. Con lo que gastan en luces podrían darnos trabajo a más de uno.
Lo único que me consuela es la amistad con otros sin techo, especialmente la que me une a Rufina. Una tarde crucé una carretera por un túnel subterráneo y topé con un Santa Claus que bailaba a la luz de una hoguera. Parecía un rey estrafalario y feliz. Me quedé observándolo un momento y él me guiño un ojo ofreciéndome una lata de cerveza.
Resultó ser una mujer, una mujer extraordinaria que sabe camuflarse para sobrevivir. A pesar de su edad, que nunca me ha dicho –una dama nunca rebela su edad, ironiza-, tiene una naturaleza de hierro. Al parecer se echó a la calle cuando llegó la orden de desalojo. No pidió ayuda a nadie: es demasiado orgullosa. Además, dice que así se libra de su hijito querido, cuya hipoteca fue su ruina. No conozco otra persona más optimista. Dice que los sin hogar somos indios, nómadas, los herederos de una cultura muy vieja e importante que gracias a nosotros no se pierde. Diógenes fue uno de los fundadores. Siempre que hay una manifestación de yayoflautas, aparece en primera plana con una pancarta –sólo se asea en esas ocasiones-. Su sueño es hacerse famosa y que un día se le acerque la alcaldesa y le pregunte en qué puede ayudarla, para poder decirle lo mismo que Diógenes a Alejandro Magno –un guerrero de buena casta-: apártate anda, que la carne de burra de casta no es transparente.
De todas formas, no le gusta que nos apelliden sin techo. Dice que no se ajusta a la realidad, porque tenemos tres techos: uno de cartón –un material excelente para combatir el frío, amén de ecológico-, otro de cemento -el del túnel- y un tercero decorativo –la bóveda celeste-. El otro día me hizo entrar en un locutorio y publicar eso en Plaza Podemos, para sondear un poco. Si su propuesta tuviera mucha aceptación intentaría crear el Círculo de los Sin Hogar. De hecho, ya ha dado los primeros pasos, dibujando en papeles sueltos un mapa censal de los principales puntos de la ciudada donde se concentran nuestros colegas. Así no perderá el tiempo en el caso de presentarse a las primarias, porque las campañas son muy cortas.
El ejemplo de Rufina me reconforta…, pero no lo suficiente. A veces me pongo tan triste que apenas puedo moverme. “Reacciona ciudadano”, me dice, pero es inútil. Siento que quiero volar a otro mundo. Y la verdad, no entiendo muy bien qué me lo impide. Mi única esperanza es que al menos pueda morir por un acto involuntario. Porque el caso es que siento el dolor y sangro igual que los demás, como cuando me muerde el pitbull de algún engominado. Pero siempre acabo estropeándolo. Al ver que la herida se pone fea me emociono y trato de impulsar la infección restregándola en algún charco inmundo. Pero al día siguiente mi piel está limpia.
Tampoco me interesa dar a conocer mi caso. Si la sociedad me ha dejado tirado no se merece que le preste mi cuerpo para que lo estudie. Eso contando con que hubiera fondos para hacerlo, lo cual es improbable en estos tiempos de recortes. De hecho, varios de nuestros tunnel-mates son ex-becarios.
En mi último intento, casi lo consigo.
Oí el rumor de que necesitaban gente en una obra, pero cuando llegué el capataz no estaba. Decidí dormir allí para hablar con él al día siguiente, acomodándome en uno de los contenedores con trozos de corcho y cartones. Reavivé las brasas que habían dejado los albañiles y me comí medio bocadillo que llevaba en el bolsillo. A media noche me despertaron unos gritos que llegaban de lo alto. Parecía una juerga. Subí a cuatro patas por los peligrosos peldaños hasta la última planta. Allí, una luna casi llena proyectaba las sombras de los pilares sobre el fondo negro del abismo. Un conjunto de rostros sorprendidos me observaba con la boca abierta. Pertenecían a cuatro adolescentes vestidos con vaqueros y camisetas de manga corta a pesar del frío. Un hombre alto y calvo se abrió paso entre ellos.
-Vaya, no esperábamos invitados.
Como yo permaneciera mudo, se acarició el mentón y prosiguió:
-Verá, aunque le parezca raro, esto es una clase de educación física. Supongo que habrá oído hablar del Círculo de Cuidadores que Pernoctan (CqP). Pero por favor, siéntese –dijo tomándome del brazo y señalándome uno de los botes de pintura que habían colocado en círculo alrededor de un fuego a modo de asientos-. Me ofreció un brebaje que olía a orujo quemado y me soltó un extraño discurso. Estaba convencido de que la única forma de acabar con el fracaso escolar era sacar la educación de la escuelas y llevarla a la calle. La clase política había inculcado el miedo en la población en los últimos tiempos. Era preciso un nuevo tipo de educación no formal dedicada a combatirlo. Citó a algunos autores, mezcló a Nietzsche con Paulo Freire y a mí se me abrió la boca. Entonces interrumpió su perorata y me llenó otra vez el vaso de plástico.
-Permítame que le haga una demostración práctica de mi fórmula, acompáñeme. Caminamos unos metros hasta llegar a una brecha de varios metros.
-Hemos medido el salto y colocado colchonetas en los bordes. Lo que va a presenciar ahora es un milagro. Estos chicos sacaban las peores notas de su instituto. La orientadora se sentía incapaz de ayudarlos, tenían la autoestima por los suelos, ¿me entiende? Carne de cañón de los malditos políticos, ¿comprende?
Les eché una mirada. Parecían muy contentos, agitándose al lado de algún aparato oculto entre las sombras. De vez en cuando, se acercaban a la cazuela y se servían; entonces eructaban y gesticulaban como posesos, intentando tocarse la punta de los pies con las piernas rectas o dando volteretas laterales al ritmo de la música.
En un momento dado, el extraño profesor sacó un silbato. Al oírlo, los cuatro alumnos se dirigieron en un trote ordenado hacia una línea de tiza que había sido dibujada en el suelo. Después respiraron y flexionaron sus cuerpos adoptando la actitud de los corredores.
-¿Preparados? –gritó el cuidador -¡Sí! –respondieron al unísono. -¿Conoce usted a Apollinaire? –me preguntó. Y luego exclamó-: -Venid hasta el borde -Tenemos miedo, podríamos caer –respondieron ellos como en una siniestra letanía. -¡Venid hasta el borde! –se oyó de nuevo
Entonces se acercaron y se dejaron empujar por el profesor al tiempo que exclamaban:
-¡Y volaron!
Yo me tapé los ojos, temiéndome lo peor, pero cuando los abrí, vi que todos habían conseguido pasar al otro lado y se felicitaban, despatarrados en la colchoneta entre toses y escupitajos.
-¿Qué le ha parecido, eh? – me preguntó el profesor. Tenía en la cara dibujada una sonrisa de orgullo y satisfacción.
Cabeceé mientras daba media vuelta. Al bajar las escaleras escuché de nuevo sus tremendas carcajadas amplificadas por el eco. Me metí en el contenedor de nuevo y me dormí enseguida, ayudado por el alcohol caliente..
No sé cuánto tiempo habría pasado cuando me despertaron unas voces:
-Eh, mirad, un mendigo, vamos a “queimarlo”, ¡ja, ja, ja! -¿Por qué no lo grabamos? ¡Eh, Bolas!, saca tu pedazo de móvil.
Al poco sentí el resplandor y el calor del fuego rodeándome. Me incorporé un poco y sonreí. Ahí tenía la ocasión que tanto había buscado, por fin podía morir; sólo tenía que esperar a que las llamas se acercaran un poco más y se cebaran sobre mí. Con el crepitar de papeles y cartones se mezclaban los chillidos de excitación de los pirómanos. Saltaban y se movían igual que en la azotea, aunque mucho más excitados. Parecían animales enloquecidos por el olor a muerte. No se imaginaban que mi intención era quedarme tranquilamente entre los escombros, sonriendo y agradeciéndoles el gesto.
Sin embargo, cuando las llamas se hicieron más altas y amenazantes, justo antes de lanzarme su mortal dentellada, dijeron algo que me sacó del trance –pues me había concentrado para darle un poco de trascendencia a mi paso hacia una mejor vida-:
-¡Muerte a los parásitos! -¡Viva El Führer!
Al oír aquello cambié de opinión. Cogí el pequeño bote de gasolina que me había regalado Rufina para ayudarme a hacer fuego, rocié con rapidez la ropa que llevaba puesta y la prendí. Una vez que me cercioré de que las llamas no conseguían hacerme daño sino que me acariciaban con su brillo y su calor, atravesé la hoguera de un salto y me planté ante aquellos malditos como un Júpiter rojo de ira. Aún puedo ver sus caras de estupefacción, sus cuerpos paralizados. Podía sentir el miedo entrando por su nariz y por sus bocas, por sus ojos, por todos los poros de su piel, ese mismo miedo contra el que su loco profesor les había vacunado.
Por fin reaccionaron y echaron a correr en todas las direcciones. Perseguí a uno de ellos hasta que topamos con una carretera que atravesamos sin mirar. Tal vez pensó que podía saltarla como había saltado el abismo de hormigón. El caso es que fuimos atropellados aunque obviamente con diferentes resultados. El vehículo se dio a la fuga, y yo, en cuanto me recuperé del golpe, hice lo propio. Huí como huyen los héroes de la escena del delito tras haber ejecutado su venganza.
Cuando llegué al túnel Rufina me saludó con una broma:
-Me huele a chamusquina. Te veo, no sé, como transfigurado. -Sí. ¿Te imaginas a un sin techo con superpoderes? No me refiero a sobrevolar Manhattan o Madrid, sino a alguien que persigue a los corruptos que nos han hundido en la miseria y empoderan a la gente. -Vaya, por fin veo que has comprendido la necesidad de formar el Círculo de los Sin Hogar.
Estábamos en eso cuando se presentó una tal Carolina, del Círculo de Enfermeras. Se ofrecía voluntaria para hacernos un chequeo gratis a los del túnel. Le contamos la coincidencia y le encantó la idea, hasta aventuró que podríamos aliarnos contra el CqP. Rufina se puso muy contenta y una botella de champán que tenía guardada para la noche vieja. La vieja se animó tanto que le contó a la enfermera mi problema, a pesar de las miradas reprobatorias que le dirigí. “Si eso es verdad tú podrías ser un buen candidato para Secretario General”, “Al fin y al cabo, un superman sin techo es el mejor ejemplo de un excluido empoderado”. Desde entonces, no he dejado de darle vueltas a esa idea. Me parece bella. Si estoy condenado a vivir, al menos que sea por una causa justa.
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2015.02.09 17:59 defenxor DE CÓMO ME EMPODERÉ (CUENTO)

Soy uno más del ejército de miserables que creó la crisis, o tal vez un mal anterior a la crisis, un genio maligno que estaba ya en las raíces del sistema.
He intentado suicidarme, como hizo ese jubilado griego, el tal Christoulas, en una plaza pública, pero no he tenido éxito. Si trato de cortarme las venas, la hoja de acero se transforma en un inofensivo haz de luz brillante y azulada. Si intento atravesarme el pecho, el resultado es el mismo. También me he llegado a tirar por un puente. En este caso me despierto ligeramente aturdido.
Mi padre siempre decía que lo más importante en la vida es tener un techo. Mi madre apostillaba que la segunda cosa más importante era tener una mujer, porque no está hecho el hombre para vivir solo, y citaba la Biblia. Yo tuve las dos cosas pero las perdí de golpe y porrazo, algo que también te puede pasar según la Biblia, y según el libro de instrucciones de los banqueros, los empresarios sin escrúpulos y los gobernantes de la casta que hacen leyes a los que se acogen los empresarios sin escrúpulos.
Vivía plácidamente en una pequeña ciudad castellana, una de ésas en las que el tren del progreso atraviesa el horizonte nocturno como una lucecita roja, siempre igual y siempre distinta. Ojalá hubiera comprendido antes que esa paz era pura apariencia, que bajo su manto adormecedor las ratas invisibles de la desigualdad te mordisquean y tú no te enteras hasta que te desmayas exangüe. Entonces tienes que irte, emigrar, buscar una segunda oportunidad en otras tierras.
Como tantos castellanos frustrados, creí que en Madrid tendría más suerte, pero no fue así, y cuando ya no pude pagar la pensión me vi obligado a acudir a los albergues, donde no aguanté ni una semana. Puedo aceptar que soy pobre, pero no que formo parte de un ejército de miserables, de zombis que se acercan como perros sumisos a que les acaricien las monjas y los funcionarios municipales. ¡Maldita sea, en mi hambre mando yo! ¡No necesito caridad sino que me devuelvan mi dignidad!
Así que me vi vagando por las calles, huyendo de los alcaldes que practican la tolerancia cero limpiando las calles de gente como yo, sin darse cuenta de que somos la consecuencia de sus propias acciones, su propia basura. Cuando llegan las navidades aprietan más las tuercas de la seguridad. Es lógico, rompemos con la ilusión de un mundo feliz. Con lo que gastan en luces podrían darnos trabajo a más de uno.
Lo único que me consuela es la amistad con otros sin techo, especialmente la que me une a Rufina. Una tarde crucé una carretera por un túnel subterráneo y topé con un Santa Claus que bailaba a la luz de una hoguera. Parecía un rey estrafalario y feliz. Me quedé observándolo un momento y él me guiño un ojo ofreciéndome una lata de cerveza.
Resultó ser una mujer, una mujer extraordinaria que sabe camuflarse para sobrevivir. A pesar de su edad, que nunca me ha dicho –una dama nunca rebela su edad, ironiza-, tiene una naturaleza de hierro. Al parecer se echó a la calle cuando llegó la orden de desalojo. No pidió ayuda a nadie: es demasiado orgullosa. Además, dice que así se libra de su hijito querido, cuya hipoteca fue su ruina. No conozco otra persona más optimista. Dice que los sin hogar somos indios, nómadas, los herederos de una cultura muy vieja e importante que gracias a nosotros no se pierde. Diógenes fue uno de los fundadores. Siempre que hay una manifestación de yayoflautas, aparece en primera plana con una pancarta –sólo se asea en esas ocasiones-. Su sueño es hacerse famosa y que un día se le acerque la alcaldesa y le pregunte en qué puede ayudarla, para poder decirle lo mismo que Diógenes a Alejandro Magno –un guerrero de buena casta-: apártate anda, que la carne de burra de casta no es transparente.
De todas formas, no le gusta que nos apelliden sin techo. Dice que no se ajusta a la realidad, porque tenemos tres techos: uno de cartón –un material excelente para combatir el frío, amén de ecológico-, otro de cemento -el del túnel- y un tercero decorativo –la bóveda celeste-. El otro día me hizo entrar en un locutorio y publicar eso en Plaza Podemos, para sondear un poco. Si su propuesta tuviera mucha aceptación intentaría crear el Círculo de los Sin Hogar. De hecho, ya ha dado los primeros pasos, dibujando en papeles sueltos un mapa censal de los principales puntos de la ciudada donde se concentran nuestros colegas. Así no perderá el tiempo en el caso de presentarse a las primarias, porque las campañas son muy cortas.
El ejemplo de Rufina me reconforta…, pero no lo suficiente. A veces me pongo tan triste que apenas puedo moverme. “Reacciona ciudadano”, me dice, pero es inútil. Siento que quiero volar a otro mundo. Y la verdad, no entiendo muy bien qué me lo impide. Mi única esperanza es que al menos pueda morir por un acto involuntario. Porque el caso es que siento el dolor y sangro igual que los demás, como cuando me muerde el pitbull de algún engominado. Pero siempre acabo estropeándolo. Al ver que la herida se pone fea me emociono y trato de impulsar la infección restregándola en algún charco inmundo. Pero al día siguiente mi piel está limpia.
Tampoco me interesa dar a conocer mi caso. Si la sociedad me ha dejado tirado no se merece que le preste mi cuerpo para que lo estudie. Eso contando con que hubiera fondos para hacerlo, lo cual es improbable en estos tiempos de recortes. De hecho, varios de nuestros tunnel-mates son ex-becarios.
En mi último intento, casi lo consigo.
Oí el rumor de que necesitaban gente en una obra, pero cuando llegué el capataz no estaba. Decidí dormir allí para hablar con él al día siguiente, acomodándome en uno de los contenedores con trozos de corcho y cartones. Reavivé las brasas que habían dejado los albañiles y me comí medio bocadillo que llevaba en el bolsillo. A media noche me despertaron unos gritos que llegaban de lo alto. Parecía una juerga. Subí a cuatro patas por los peligrosos peldaños hasta la última planta. Allí, una luna casi llena proyectaba las sombras de los pilares sobre el fondo negro del abismo. Un conjunto de rostros sorprendidos me observaba con la boca abierta. Pertenecían a cuatro adolescentes vestidos con vaqueros y camisetas de manga corta a pesar del frío. Un hombre alto y calvo se abrió paso entre ellos.
-Vaya, no esperábamos invitados.
Como yo permaneciera mudo, se acarició el mentón y prosiguió:
-Verá, aunque le parezca raro, esto es una clase de educación física. Supongo que habrá oído hablar del Círculo de Cuidadores que Pernoctan (CqP). Pero por favor, siéntese –dijo tomándome del brazo y señalándome uno de los botes de pintura que habían colocado en círculo alrededor de un fuego a modo de asientos-. Me ofreció un brebaje que olía a orujo quemado y me soltó un extraño discurso. Estaba convencido de que la única forma de acabar con el fracaso escolar era sacar la educación de la escuelas y llevarla a la calle. La clase política había inculcado el miedo en la población en los últimos tiempos. Era preciso un nuevo tipo de educación no formal dedicada a combatirlo. Citó a algunos autores, mezcló a Nietzsche con Paulo Freire y a mí se me abrió la boca. Entonces interrumpió su perorata y me llenó otra vez el vaso de plástico.
-Permítame que le haga una demostración práctica de mi fórmula, acompáñeme. Caminamos unos metros hasta llegar a una brecha de varios metros.
-Hemos medido el salto y colocado colchonetas en los bordes. Lo que va a presenciar ahora es un milagro. Estos chicos sacaban las peores notas de su instituto. La orientadora se sentía incapaz de ayudarlos, tenían la autoestima por los suelos, ¿me entiende? Carne de cañón de los malditos políticos, ¿comprende?
Les eché una mirada. Parecían muy contentos, agitándose al lado de algún aparato oculto entre las sombras. De vez en cuando, se acercaban a la cazuela y se servían; entonces eructaban y gesticulaban como posesos, intentando tocarse la punta de los pies con las piernas rectas o dando volteretas laterales al ritmo de la música.
En un momento dado, el extraño profesor sacó un silbato. Al oírlo, los cuatro alumnos se dirigieron en un trote ordenado hacia una línea de tiza que había sido dibujada en el suelo. Después respiraron y flexionaron sus cuerpos adoptando la actitud de los corredores.
-¿Preparados? –gritó el cuidador -¡Sí! –respondieron al unísono. -¿Conoce usted a Apollinaire? –me preguntó. Y luego exclamó-: -Venid hasta el borde -Tenemos miedo, podríamos caer –respondieron ellos como en una siniestra letanía. -¡Venid hasta el borde! –se oyó de nuevo
Entonces se acercaron y se dejaron empujar por el profesor al tiempo que exclamaban:
-¡Y volaron!
Yo me tapé los ojos, temiéndome lo peor, pero cuando los abrí, vi que todos habían conseguido pasar al otro lado y se felicitaban, despatarrados en la colchoneta entre toses y escupitajos.
-¿Qué le ha parecido, eh? – me preguntó el profesor. Tenía en la cara dibujada una sonrisa de orgullo y satisfacción.
Cabeceé mientras daba media vuelta. Al bajar las escaleras escuché de nuevo sus tremendas carcajadas amplificadas por el eco. Me metí en el contenedor de nuevo y me dormí enseguida, ayudado por el alcohol caliente..
No sé cuánto tiempo habría pasado cuando me despertaron unas voces:
-Eh, mirad, un mendigo, vamos a “queimarlo”, ¡ja, ja, ja! -¿Por qué no lo grabamos? ¡Eh, Bolas!, saca tu pedazo de móvil.
Al poco sentí el resplandor y el calor del fuego rodeándome. Me incorporé un poco y sonreí. Ahí tenía la ocasión que tanto había buscado, por fin podía morir; sólo tenía que esperar a que las llamas se acercaran un poco más y se cebaran sobre mí. Con el crepitar de papeles y cartones se mezclaban los chillidos de excitación de los pirómanos. Saltaban y se movían igual que en la azotea, aunque mucho más excitados. Parecían animales enloquecidos por el olor a muerte. No se imaginaban que mi intención era quedarme tranquilamente entre los escombros, sonriendo y agradeciéndoles el gesto.
Sin embargo, cuando las llamas se hicieron más altas y amenazantes, justo antes de lanzarme su mortal dentellada, dijeron algo que me sacó del trance –pues me había concentrado para darle un poco de trascendencia a mi paso hacia una mejor vida-:
-¡Muerte a los parásitos! -¡Viva El Führer!
Al oír aquello cambié de opinión. Cogí el pequeño bote de gasolina que me había regalado Rufina para ayudarme a hacer fuego, rocié con rapidez la ropa que llevaba puesta y la prendí. Una vez que me cercioré de que las llamas no conseguían hacerme daño sino que me acariciaban con su brillo y su calor, atravesé la hoguera de un salto y me planté ante aquellos malditos como un Júpiter rojo de ira. Aún puedo ver sus caras de estupefacción, sus cuerpos paralizados. Podía sentir el miedo entrando por su nariz y por sus bocas, por sus ojos, por todos los poros de su piel, ese mismo miedo contra el que su loco profesor les había vacunado.
Por fin reaccionaron y echaron a correr en todas las direcciones. Perseguí a uno de ellos hasta que topamos con una carretera que atravesamos sin mirar. Tal vez pensó que podía saltarla como había saltado el abismo de hormigón. El caso es que fuimos atropellados aunque obviamente con diferentes resultados. El vehículo se dio a la fuga, y yo, en cuanto me recuperé del golpe, hice lo propio. Huí como huyen los héroes de la escena del delito tras haber ejecutado su venganza.
Cuando llegué al túnel Rufina me saludó con una broma:
-Me huele a chamusquina. Te veo, no sé, como transfigurado. -Sí. ¿Te imaginas a un sin techo con superpoderes? No me refiero a sobrevolar Manhattan o Madrid, sino a alguien que persigue a los corruptos que nos han hundido en la miseria y empoderan a la gente. -Vaya, por fin veo que has comprendido la necesidad de formar el Círculo de los Sin Hogar.
Estábamos en eso cuando se presentó una tal Carolina, del Círculo de Enfermeras. Se ofrecía voluntaria para hacernos un chequeo gratis a los del túnel. Le contamos la coincidencia y le encantó la idea, hasta aventuró que podríamos aliarnos contra el CqP. Rufina se puso muy contenta y una botella de champán que tenía guardada para la noche vieja. La vieja se animó tanto que le contó a la enfermera mi problema, a pesar de las miradas reprobatorias que le dirigí. “Si eso es verdad tú podrías ser un buen candidato para Secretario General”, “Al fin y al cabo, un superman sin techo es el mejor ejemplo de un excluido empoderado”. Desde entonces, no he dejado de darle vueltas a esa idea. Me parece bella. Si estoy condenado a vivir, al menos que sea por una causa justa.
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